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Blog · Césped artificial: decisión de compra

Cuánto dura el césped artificial: la garantía, el sol y la letra pequeña

Los años de garantía salen de un ensayo de laboratorio convertido a un sol que no tiene por qué ser este. Aquí hay 2.905 horas al año: conviene saber leerla.

Sergio DomínguezPor Sergio Domínguez6 min de lectura

«¿Cuánto dura?» es lo primero que se pregunta del césped artificial, y casi todas las respuestas que circulan dan una horquilla de años sin decir de dónde sale. Lo cierto es más corto y más útil: cuántos años va a durar el tuyo no lo sabe nadie de antemano. Lo único que hay por escrito es la garantía.

La respuesta corta: la garantía no es la vida útil, y sus años salen de un ensayo de laboratorio convertido a un sol que no tiene por qué ser este. En España lo normal son entre cinco y nueve años de garantía, según un fabricante de Alicante. Lo que decide cuánto dura el tuyo es el sol que recibe, la base sobre la que está y cómo se pisa. Y la garantía hay que leerla entera: la de diez años que leemos aquí solo cubre enteros los tres primeros.

De dónde sale la cifra de años

La fibra del césped artificial es plástico, y el plástico al sol se degrada. Para que aguante, el fabricante le añade protección contra los rayos UV al fabricar el hilo. Cuánto aguanta se mide en laboratorio: una muestra pasa miles de horas bajo lámparas de rayos UV y después se mira cuánto color y cuánta resistencia ha perdido. Para los campos de deporte hay un método europeo, la norma EN 14836; las horas las pone la especificación de cada producto.

Lo que el ensayo no dice es cuántos años son esas horas. Esa cuenta la hace cada fabricante. International Artificial Grass la publica así: 3.000 horas de UVA equivalen a «6-7 años de exposición al sol en la mayor parte de las regiones», y a «5-6 años para las regiones especialmente soleadas», que para ese fabricante son las de clima desértico o tropical.

Es decir: el mismo césped, con el mismo ensayo, dura menos años donde hay más sol. Lo dice quien lo vende.

El sol de aquí

La Costa del Sol no es un desierto ni el trópico, así que en esa tabla caería en «la mayor parte de las regiones». Pero el fabricante no dice para qué sol hace esa cuenta, y aquí sol no falta: en el aeropuerto de Málaga, la media es de 2.905 horas de sol al año, según los valores normales de AEMET (1981-2010). De mayo a septiembre, más de 250 cada mes; en julio, 347.

Y el césped casi no descansa. AEMET cuenta en el aeropuerto 42 días al año con lluvia de un litro o más. Los demás, la fibra está al sol, y en invierno no hay nieve que la tape.

Así que, cuando te den una equivalencia en años, pregunta para qué sol está calculada. Y si te dan solo una cifra de años, sin el ensayo detrás, es una estimación.

Qué le pasa a la fibra

El sol le quita a la fibra dos cosas: color y resistencia. La segunda es la que importa, porque una fibra que ha perdido resistencia se rompe con menos, y es la que mide la garantía que leemos más abajo. Albergrass, un fabricante de Alicante, cuenta que en los productos de baja calidad, a los tres o cuatro años de instalarlos, el color se ha perdido y las fibras están visiblemente degradadas.

El otro desgaste no tiene que ver con el sol, sino con pisarlo. Donde se pasa siempre, la fibra se tumba y deja ver el relleno de debajo.

Césped artificial gastado visto desde arriba: la fibra tumbada en todas direcciones, con el relleno oscuro a la vista entre ella y algunas hojas secas.

Césped artificial de un campo de juegos, gastado: la fibra tumbada y el relleno a la vista. No es de aquí. Así es el aplastamiento que la garantía de abajo deja fuera como desgaste normal.

Una garantía de diez años, leída entera

No sabemos cómo será la garantía que te den a ti. Pero, para saber qué mirar, sirve leer una entera. Esta es la residencial de SYNLawn, un fabricante estadounidense, en vigor desde el 1 de enero de 2024 y publicada en su web. Anuncia diez años contra la degradación por el sol.

Una garantía de diez años, año a año

Lo que se anuncia. Diez años de garantía contra la degradación por el sol. Es la garantía residencial de SYNLawn, un fabricante estadounidense, en vigor desde enero de 2024, y la publica entera.

Lo que cubre cada año. Los tres primeros, el 100 %. El cuarto y el quinto, el 50 %; el sexto y el séptimo, el 25 %; del octavo al décimo, el 15 %. Y el fallo solo cuenta si la fibra ha perdido más del 40 % de su peso o de su resistencia por el sol.

Lo que no cubre. El desgaste y el aplastamiento normales en las zonas de paso, una base mal preparada o que no drena, la fibra encogida o fundida por el reflejo de una cristalera, y los productos con cloro. Tampoco la mano de obra de cambiarlo. Y si lo pones tú, no hay garantía.

Lo que cubre cada año está en su tabla de prorrateo: el 100 % los tres primeros, el 50 % el cuarto y el quinto, el 25 % el sexto y el séptimo, y el 15 % del octavo al décimo. Solo da el césped por fallado si la fibra ha perdido más del 40 % de su peso o de su resistencia por los rayos UV. Y el fabricante responde del producto, no de la mano de obra de cambiarlo.

Además deja fuera, por escrito, cosas que en una casa de esta costa no son raras:

  • El desgaste normal. El aplastamiento de la fibra en las zonas de mucho paso es «normal» y no está cubierto. Una ligera variación de color con el tiempo, tampoco.
  • La base. Los fallos por una mala preparación del terreno o del drenaje no entran. Por qué la base decide tanto está en césped artificial encharcado.
  • Los reflejos. La fibra encogida o fundida por la luz que refleja una ventana de baja emisividad u otra superficie reflectante.
  • El cloro. Los daños de productos químicos con cloro u otros halógenos. Al lado de una piscina, conviene preguntar si el agua que salta cuenta. Lo demás de la piscina, en césped artificial alrededor de la piscina.
  • Ponerlo tú. Si lo instala el propietario, la garantía queda anulada. Y exige un mantenimiento cada año.

Lo que sí alarga los años

Leída así, la garantía también dice qué depende de ti, porque es justo lo que no cubre:

  • Una base que drene y no se mueva. Es lo que menos se ve y lo que más decide. Cómo se prepara está en instalación de césped artificial.
  • No hacer del césped el camino. Si hay un paso de todos los días, ese tramo se aplasta antes que el resto. Unas losas en ese paso le quitan el trabajo al césped.
  • Cepillarlo y limpiarlo. Levantar la fibra y sacar lo que se le mete. Qué y cuándo, en el césped artificial no es cero mantenimiento.
  • Mirar las cristaleras. Si una grande da sobre donde va el césped, pregúntalo antes de ponerlo: es una exclusión que está escrita porque pasa.

Qué pedir por escrito antes de comprar

  • Cuántos años y de quién. Si la garantía es del fabricante del césped o del instalador, y qué cubre cada una.
  • Si es prorrateada. Qué porcentaje cubre cada año, no solo cuántos años.
  • Cómo se mide el fallo. Qué pérdida de resistencia, de peso o de color cuenta como fallo.
  • El ensayo y para qué sol. Cuántas horas de UV y, si te dan una equivalencia en años, para qué clima está hecha.
  • Las exclusiones y las condiciones. Desgaste, base, reflejos, cloro; y si exige instalador autorizado o mantenimiento.

En resumen

Cuánto dura un césped artificial no se sabe de antemano: depende del sol, de la base y del paso. Lo que sí está escrito es la garantía, que no es la vida útil, que en España suele ser de cinco a nueve años y cuyos años salen de un ensayo convertido a un sol que conviene preguntar.

Aquí hay 2.905 horas de sol al año. Antes de firmar, pide la garantía entera y léela con esas cinco preguntas: los años que anuncia valen lo que diga su letra pequeña.

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