Saltar al contenido
JardinerosCosta del Sol

Jardinero a domicilio en la Costa del Sol

Un día de trabajo y te lo dejamos hecho

Sin contrato, sin permanencia y sin tener que estar tú delante. Presupuesto cerrado antes de empezar.

  • Se acuerda el trabajo y el precio, y ese es el precio
  • Fotos de cómo queda si no estás
  • Retirada de restos hablada de antemano

Cuéntanos qué hay que hacer

Con dos fotos del jardín y la dirección ya se puede dar un precio.

Te respondemos en menos de 24 h laborables. Sin compromiso.

¿Quieres adjuntar fotos del jardín? Formulario completo

Qué se pide

Cuatro encargos que se resuelven en una visita

No son cuatro servicios distintos: son las cuatro formas en que nos suele llegar el mismo aviso. Todas tienen fecha de final, que es lo que las separa de un mantenimiento.

La puesta al día

El jardín que lleva meses sin nadie: siega, bordes, poda de lo que se ha ido encima del camino y limpieza. Es el encargo más común y el que más cambia una parcela en un día.

Un trabajo concreto

Quitar un arbusto muerto, rebajar el seto que ya no deja ver, vaciar un arriate, plantar lo que has traído. Cosas con principio y final que no necesitan un contrato detrás.

La visita antes de que llegues

Dejar la casa presentable para una entrada: la tuya o la de quien alquila. Se acuerda la fecha y el jardín está listo el día de antes, no el mismo día.

La revisión de después

Ir a ver qué ha pasado tras un temporal o tras un verano entero cerrado, y contarlo con fotos. A veces la respuesta es que no hay que hacer nada, y también vale.

Lo que cambia en esta costa

Aquí el cliente casi nunca está delante

En un pueblo del interior, un jardinero a domicilio llama al timbre y le abre el dueño. Aquí, buena parte de las casas son segunda residencia o alquiler, y el que llama lo hace desde otro país, en un idioma que no siempre es el nuestro, para un jardín que no ha visto en cuatro meses.

Eso no es un detalle logístico: cambia el trabajo entero. Significa que hay que resolver antes cosas que en otro sitio se resuelven sobre la marcha —quién abre la cancela, si hay código, si el agua de fuera está cortada, dónde está el cuadro de la luz— porque no hay nadie a quien preguntar cuando ya estás allí. Una llave que no aparece convierte una mañana de trabajo en un viaje perdido, y eso lo paga alguien.

Significa también que el estado del jardín se descubre al llegar y no antes. Lo que por teléfono era «una siega» puede ser una parcela que lleva desde mayo sin tocarse, con la hierba por la rodilla y el seto encima del camino. Por eso pedimos fotos: no por desconfianza, sino para que el precio que te damos sea el que se cobra.

Y significa que hace falta un parte. Si no estás, no ves el trabajo terminado, así que lo enseñamos con fotos del antes y el después. Es la única forma de que una visita a una casa vacía sea comprobable.

Hablemos del precio

Lo que encarece una visita suelta no es el jardín

En un trabajo puntual, buena parte del coste está antes de coger la herramienta. El desplazamiento y el acceso pesan tanto como la faena, y por eso dos jardines iguales pueden costar distinto.

  • Cuánto lleva sin tocarse. Es lo que más manda. Un jardín en ciclo se pone al día en unas horas. Uno de un año entero no es una siega: es desbroce, retirada y varias pasadas.
  • Cómo se entra. Si el vehículo llega a la parcela o hay que bajar veinte escalones con la herramienta y subir los restos a mano. En las urbanizaciones en ladera esto cambia el trabajo más que el tamaño.
  • Qué se hace con lo cortado. Triturarlo y dejarlo en la parcela, apilarlo, o cargarlo y gestionarlo. Son tres cosas distintas y solo una de ellas no cuesta transporte.
  • Si hay agua y luz. En una casa cerrada a veces no las hay, y hay trabajos que sin ellas no se pueden hacer ese día. Saberlo antes evita ir dos veces.

Con fotos y la dirección te damos un precio cerrado por escrito. Si al llegar el jardín no es el de las fotos, se te dice antes de empezar y decides tú. Cómo se mide cada servicio lo explicamos en precios de jardinería.

Para que no te vendan de más

Cuándo compensa la visita suelta y cuándo no

La visita suelta es la opción buena si el jardín es de bajo mantenimiento, si vienes poco, o si lo que quieres es resolver una cosa concreta. Deja de compensar cuando el jardín vuelve a estar como estaba antes de tu siguiente viaje: ahí acabas pagando varias puestas al día en vez de un cuidado que nunca deja que se descontrole.

No hay un número que separe las dos cosas, porque depende de qué tengas plantado y de cada cuánto vengas. Lo que sí podemos hacer es decirte en qué caso estás cuando veamos el jardín. Si es el segundo, está el mantenimiento por ciclos; si es el primero, con esto sobra.

Dónde trabajamos

El desplazamiento cuenta, así que mira tu zona

En un trabajo puntual la distancia pesa más que en un contrato. Cada página cuenta cómo trabajamos en su municipio.

Dudas frecuentes

Lo que más nos preguntan

¿Tenéis que estar yo en casa?

No hace falta, y de hecho la mitad de las veces no estáis. Lo que sí hace falta es que el acceso esté resuelto antes: quién abre, si hay código de cancela, si el agua y la luz de fuera están dadas. Eso se habla al presupuestar, no el día del trabajo. Al terminar mandamos fotos de cómo queda.

¿Hay un mínimo de horas o de trabajo?

Hay un mínimo, sí, porque el desplazamiento y el traslado de la herramienta cuestan lo mismo para media hora que para media jornada. Cuál es depende de dónde esté la casa, así que te lo decimos al dar el precio y no después. Si lo que pides no llega para justificar la visita, te lo decimos también.

Solo quiero que me lo dejéis limpio una vez. ¿Vais a insistirme con un contrato?

No. Un trabajo suelto es un trabajo suelto y se cobra como tal. Lo que sí hacemos es decirte, si lo vemos, cuánto va a tardar en volver a estar como estaba: hay jardines donde una visita al año basta y otros donde en seis semanas no se nota que vinimos. Es información para que decidas tú, no un argumento de venta.

¿Os lleváis los restos?

Sí, y conviene decirlo al pedir el presupuesto porque cambia la cifra. Una siega deja poco; una poda de años atrasada llena un remolque y hay que gestionarla. Si prefieres que se quede triturado en la parcela, también se puede, y sale distinto.

¿Llegas la semana que viene?

Mándanos dos fotos del jardín y la dirección. Te decimos qué se puede dejar hecho antes de que llegues y cuánto cuesta.

LlamarWhatsApp