Mantenimiento de jardines en la Costa del Sol
Un jardín que no dependa de que te acuerdes
Siega, poda, riego y suelo, repartidos como pide el clima de esta costa y no como pide el calendario. Presupuesto por escrito en menos de 24 horas.
- Plan por temporadas, no un número plano de visitas al mes
- Retirada de restos siempre incluida
- Sin permanencia
Cuéntanos qué jardín tienes
Te damos precio por escrito en menos de 24 horas.
Qué entra
Las cuatro cosas que hay que hacer bien
Un mantenimiento no es «venir a cortar». Es sostener cuatro frentes a la vez, y el que se descuida siempre es el riego, que es justamente el que más cuesta cuando falla.
Césped y superficies
Siega con la frecuencia que pida la temporada, perfilado de bordes y recogida. En verano se sube la altura de corte y se baja la frecuencia; en primavera y otoño, al revés.
Poda y recorte
Setos, arbustos y arbolado pequeño, repartido en pasadas ligeras a lo largo del año en vez de dos podas fuertes. Lo que necesita altura o motosierra se presupuesta aparte, con su equipo y su seguro.
Riego
Revisión del sistema, limpieza de goteros y aspersores, y reprogramación estacional. Ajustar el programador cuatro veces al año es lo que más ahorra de todo el contrato.
Suelo y sanidad
Abonado según especie y época, acolchado, control de hierba y vigilancia de plagas. Aquí eso significa sobre todo mirar las palmeras y estar atento a lo que aparece con el calor.
Cómo lo planteamos
Aquí el jardín no para en invierno
Casi todos los contratos de jardinería vienen de una plantilla pensada para un clima donde la planta se detiene de noviembre a marzo: dos siegas al año, una poda fuerte y poco más. En esta costa eso no describe nada.
Lo que hay aquí es crecimiento casi todo el año, con un frenazo en pleno verano —por calor, no por frío— y dos empujones fuertes, uno en primavera y otro en otoño. Un plan con el mismo número de visitas todos los meses sobra en enero y se queda corto en abril.
Por eso repartimos las visitas por temporada y concentramos lo que hace ruido y molesta —poda fuerte, desbroce, obra pequeña— en los meses en que el jardín no se está usando.
Hablemos del precio
No damos precio sin ver el jardín
Y conviene desconfiar de quien sí lo haga. Dos jardines de la misma superficie pueden llevar el doble de trabajo el uno que el otro, y no hay forma de saberlo por teléfono.
- El arbolado. Un jardín con árboles maduros lleva otra cosa: altura, restos y decisiones que no se toman con una desbrozadora.
- La pendiente. En cuesta no entra maquinaria rodada. Es el factor que más mueve el presupuesto y no se ve en un plano.
- El estado del riego. Un sistema que funciona se mantiene. Uno averiado se convierte en visitas de reparación disfrazadas de mantenimiento.
- El acceso. Si hay que subir el material a mano y bajar los restos igual, el tiempo se duplica y el precio lo refleja.
Vamos, lo miramos y te mandamos el precio por escrito con lo que entra y lo que no. Si no encaja, no pasa nada.
Dónde trabajamos
Cada municipio tiene lo suyo
No es lo mismo un jardín en cuesta en Benalmádena que una parcela de dos mil metros en el valle. Cada página cuenta qué cambia en su sitio.
Para hacerlo tú
Lo explicamos, no lo escondemos
Buena parte de esto se puede hacer sin contratar a nadie. Lo contamos entero por si te apetece.
Por qué aquí se planta en otoño y no en primavera
La primavera es buena época para plantar donde el enemigo es el frío. Aquí el enemigo es julio, y eso da la vuelta al calendario entero.
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Dudas frecuentes
Lo que más nos preguntan
¿Cada cuánto hay que venir?
Depende de la temporada, no del mes del año. En esta costa el jardín crece casi todo el año, con un frenazo en pleno verano por calor y un empujón fuerte en primavera y en otoño. Un contrato con un número plano de visitas al mes te deja pagando de más en los meses tranquilos y corto justo cuando todo se dispara, así que lo planteamos por temporadas.
¿Hay permanencia?
No. El mantenimiento se plantea como un plan anual porque el jardín funciona por temporadas y saltarse una se paga en la siguiente, pero eso es un argumento, no una cláusula. Si en algún momento no encaja, se deja y ya está.
¿Se lleva los restos?
Sí, y va incluido. Lo decimos porque es la sorpresa más habitual en un presupuesto de jardinería: el corte sale barato y luego la retirada se factura aparte. En una parcela con arbolado el volumen de restos no es un detalle menor.
¿Trabajáis con comunidades y administradores?
Sí, y funciona distinto que un jardín particular: contrato anual, parte escrito de cada visita para que quede constancia ante una junta que cambia cada año, y un solo interlocutor en vez de un teléfono general. Lo que conviene mirar antes de firmar cualquier presupuesto lo hemos escrito aparte. Está aquí.
¿Le echamos un vistazo?
Cuéntanos qué tienes y te damos precio por escrito en menos de 24 horas, con lo que entra y lo que no.
