Blog · Jardín mediterráneo
Strelitzia nicolai en el jardín: lo que no cuentan las guías de interior
Las guías la tratan como planta de salón. En un jardín de la costa, con 0,2 días de helada al año, se hace una mata de troncos de 6 a 8 metros.
Por Sergio Domínguez6 min de lecturaCasi todo lo que se lee de la Strelitzia nicolai está escrito para una maceta en un salón: luz indirecta, nada de corrientes, pulverizar las hojas. En un jardín de la Costa del Sol es otra planta, y la mayoría de esos consejos no sirven.
La respuesta corta: al sol o a media sombra, con sitio de sobra, riego en verano y una limpieza de hojas secas y flores pasadas de vez en cuando, siempre cortando desde la base. Lo que no necesita aquí es que la protejan del frío.
La del salón y la del jardín no son la misma planta
La Royal Horticultural Society británica la trata como planta de invernadero: pide que no baje de 10 o 12 grados y avisa de que con el tiempo llega a los 10 metros, demasiado para casi cualquier casa. Los parques nacionales de Singapur, donde crece al aire libre, le dan de 6 a 8 metros. Y la Universidad de Florida la describe como una mata de tallos altos que solo hay que plantar donde quepa de mayor.
Plantada en el suelo y sin heladas, echa tallos nuevos desde la base y, con los años, se hace una mata de varios troncos, cada uno con su abanico de hojas arriba. Las hojas, según la RHS, llegan al metro y medio, sobre un peciolo de dos.
La Strelitzia nicolai, con los años
Al plantarla. Un abanico de hojas, como la que se vende para el salón. La figura de al lado es una persona, para la escala.
Con los años. Echa tallos nuevos desde la base y se hace una mata de varios troncos: de 6 a 8 metros según los parques nacionales de Singapur, y hasta 10 según la RHS. Las hojas viejas se secan hasta que caen, y la vara de cada flor pasada se queda donde estaba.
La limpieza. Fuera las hojas secas y la vara entera de cada flor pasada, cortadas en la base. Si la mata se come el sitio, también algún hijuelo. Las flores nuevas siguen arriba, entre las hojas.
La RHS calcula de 10 a 20 años hasta su tamaño final, así que el cambio no se nota de una temporada a otra. Se nota el día que la mata ya tapa la ventana.
Aquí puede estar fuera todo el año
La Universidad de Florida la tiene por sensible al frío, y no es planta de heladas. Pero en el aeropuerto de Málaga la media es de 0,2 días de helada al año, y enero, el mes más frío, se queda en 12,1 grados de media, según AEMET. Cerca del mar está en su sitio.
Tierra adentro, en el valle del Guadalhorce, donde alguna noche de invierno se acerca al cero, mejor en un rincón resguardado y orientado al sur, al este o al oeste, que son las orientaciones que le da la RHS.
Dónde ponerla
Lo que más problemas da no es el cuidado, es el sitio. La RHS le da de 4 a 8 metros de ancho de mayor; la Universidad de Florida, unos 3. Plantada a un metro de la fachada o del borde de la piscina, en unos años no cabe, y lo que suelta, hojas secas y flores pasadas, acaba en el agua.
Al sol o a media sombra: en eso coinciden las tres fuentes. Y al resguardo del viento. La RHS avisa de que en un sitio ventoso las hojas, tan grandes, se rasgan enseguida. Se rasgan entre los nervios, que salen del central de través, y una hoja rasgada pero verde no es una hoja enferma: es una hoja por la que ha pasado el viento.
Riego: en verano, sí
Las guías de interior insisten en no pasarse con el agua, y en una maceta tienen razón. En el suelo de un jardín de aquí el problema es el contrario: de junio a agosto caen 12 mm de lluvia en el aeropuerto de Málaga. Los parques de Singapur la clasifican como planta de mucha agua, y la RHS pide riego generoso mientras crece y poco en invierno.
Aquí eso es riego regular de primavera a otoño, en un suelo que drene bien, y casi nada de noviembre a febrero, cuando lo pone la lluvia: 100 mm en noviembre y otros tantos en diciembre. Por eso no va en el mismo goteo que el romero: más en agrupar las plantas por lo que beben.
La limpieza, que es casi todo el trabajo
Las hojas viejas se secan y acaban cayendo, y dejan los troncos desnudos por abajo, que es lo que le da ese aire de platanera. Hasta que caen, cuelgan pardas dentro de la mata. Y cada flor, cuando se pasa, deja su vara.
- Las hojas secas, y las rotas que ya están pardas, se cortan en la base, con una tijera bien afilada, como aconseja la RHS. En la base, no a media altura.
- La vara entera de cada flor pasada, no solo la flor.
- Algún hijuelo, si la mata se come el sitio. La Universidad de Florida aconseja quitar lo que sobre desde la base de los tallos.
- Y nada más. Poda no lleva, lo dice la RHS tal cual: ni se despuntan las hojas ni se cortan los troncos por arriba.
De paso se mira la base de las hojas, donde se esconden la cochinilla y la araña roja, que son las plagas que cita la RHS. En una mata joven todo esto se hace desde el suelo. Cuando los troncos pasan de los tres o cuatro metros, las hojas secas de arriba ya piden escalera. Si prefieres que lo hagamos nosotros, está en jardinero a domicilio.
Si no florece
Puede que florezca y no lo veas. La Universidad de Florida avisa de que las flores salen dentro de la copa, entre las hojas, y en una mata alta quedan arriba, donde nacen los peciolos.

La flor de la nicolai: blanca y azul, sobre una espata morada en forma de barca. Detrás asoma otra, más vieja.
Y puede que sea joven: según la RHS, una strelitzia tiene que tener de cinco a diez años para florecer.
¿Nicolai o reginae?
Las dos se llaman ave del paraíso. La reginae, la de flor naranja y azul, es la pequeña: de 1 a 1,5 metros según la RHS, sin tronco. La nicolai es la grande, la de flor blanca y azul, y la que se hace mata de troncos. Lo que cuenta este artículo es de la nicolai. La reginae está entre las plantas que florecen en invierno.
¿Y dividirla?
Se puede, y es la forma más fácil de tener otra, según la Universidad de Florida. La RHS aconseja hacerlo en primavera, separando de la mata hijuelos que ya tengan raíz.
En resumen
La Strelitzia nicolai de las guías vive en una maceta. En un jardín de la costa, donde casi no hiela, se hace una mata de troncos de 6 metros o más.
Sitio de sobra, lejos de la fachada y de la piscina, al resguardo del viento; riego en verano; y una limpieza de vez en cuando, con las hojas secas y las varas de las flores pasadas cortadas siempre desde la base. Poda, ninguna.