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Plantas que florecen en invierno: aquí es la otra temporada de flor

Aquí el invierno no es la estación muerta del jardín: un grupo de plantas florece justo cuando el resto para. Cuáles son, dónde no funcionan y la luz que deja verde a la flor de Pascua.

Sergio DomínguezPor Sergio Domínguez7 min de lectura

En casi toda España el invierno es la estación muerta del jardín. Aquí no. Cerca del mar apenas hiela, y hay un grupo de plantas que florece precisamente de noviembre a marzo, cuando el resto del jardín está parado. Alguna es la misma que en el resto del país se vende como planta de interior.

Por qué aquí florecen en invierno

Hay dos razones. La primera es de dónde vienen. Varias de las que mejor florecen aquí en invierno son de Sudáfrica, donde también florecen en la estación fresca. Aquí, con el fresco y la poca lluvia del año, hacen lo mismo.

La segunda es lo que no pasa: no hiela. Una helada quema la flor y a veces la planta entera, y pegado al mar casi no las hay. Por eso aquí se plantan en el suelo, a la intemperie, plantas que tierra adentro solo pasan el invierno a cubierto.

Lo que florece aquí en invierno

La que más se ve es el aloe. No el aloe vera de las cremas, sino el Aloe arborescens: matas grandes de hojas en roseta, con dientes en el borde, que en pleno invierno sacan unas varas de flores rojo anaranjado que se ven de lejos. Pide sol, poco riego y un suelo que no se encharque, y con eso forma un macizo que no hay que tocar.

Macizo de Aloe arborescens en un jardín: rosetas grandes de hojas verde azulado con dientes en el borde y, por encima, varas de flores rojo anaranjado. Delante, un tapizante verde claro sobre tierra rojiza.

Un macizo de Aloe arborescens en flor. Las rosetas están todo el año; las varas rojas son de invierno. Es una planta de sitio seco y soleado, y con los años cubre sola un talud o un rincón.

Detrás del aloe, las que más rinden en un jardín de costa:

  • Ave del paraíso. La estrelitzia florece buena parte del año, y sobre todo en la estación fresca. Al sol y en un sitio resguardado, porque el viento le rasga las hojas.
  • Bignonia del Cabo. Arbusto, o trepadora si se le da apoyo, de flor naranja de otoño a invierno. Crece rápido y admite bien el recorte, así que sirve para cubrir una valla.
  • Polígala. Arbusto de flor morada que en un jardín de aquí está casi siempre en flor, y más en invierno y primavera. Una vez arraigado, se conforma con poco riego.
  • Árbol de jade. En maceta, dentro de casa, casi nunca florece. Fuera, con las noches frescas del otoño, se llena en invierno de flores pequeñas blancas o rosadas.
  • Enredadera de fuego. La trepadora que cubre muros y pérgolas de naranja intenso en pleno invierno. Necesita sol y algo donde agarrarse, y es de las primeras en sufrir si hiela.

La flor de Pascua, aquí, es un arbusto

Es el caso más llamativo. En el resto de España la flor de Pascua es la maceta que se compra en diciembre y se tira en enero. Aquí, plantada en el suelo y en un sitio resguardado, crece como un arbusto más alto que una persona y se pone roja sola cada invierno.

Lo rojo no son flores, son hojas: las de arriba de cada rama, que cambian de color. Las flores de verdad son los botoncitos del centro. Y lo que dispara ese cambio no es el frío, sino la duración de la noche. La flor de Pascua necesita varias semanas seguidas de noches largas y oscuras para colorear. Por eso empieza en otoño, cuando las noches se alargan, y está en su mejor momento en Navidad.

De ahí sale el problema más habitual, y el que menos gente se cree: una luz encendida por la noche la deja verde. Una farola, el foco del porche, la luz de una terraza que se queda puesta. A la planta le basta con un poco de luz en mitad de la noche para darla por corta.

La misma flor de Pascua, con y sin luz de noche

La misma planta, en el mismo jardín. En septiembre las dos están verdes. Las noches todavía son cortas y la flor de Pascua no ha empezado a cambiar.

Las noches se alargan. Con noches largas y oscuras, las hojas de arriba de la de la izquierda empiezan a colorear. La de la derecha tiene una farola al lado que se enciende cada noche.

A una le falta noche. La de la izquierda llega roja a diciembre. La de la farola sigue verde: no le falta abono ni frío, le falta oscuridad.

Si tu flor de Pascua se queda verde mientras la del vecino se pone roja, antes de abonarla o de cambiarla de sitio, mira qué luz le llega de noche. A veces basta con apagar un foco o girarlo. Si es una farola de la calle, esa planta está en mal sitio para ponerse roja, y conviene moverla o aceptar que será verde.

Dos cosas más. Tiene una savia lechosa que irrita la piel y los ojos, así que para podarla, guantes. Y se poda al final del invierno, cuando ha perdido el color, no en otoño: lo que cortes ahora son justo las ramas que iban a ponerse rojas. No es la única a la que el recorte de otoño le quita la flor: lo contamos en qué no podar en otoño.

Dónde no

Todo esto vale para la franja cerca del mar. Unos kilómetros tierra adentro, en los valles y a partir de cierta altura, las noches de invierno son bastante más frías y alguna helada cae. Ahí la lista se acorta. La flor de Pascua es de las más delicadas: con frío de verdad pierde las hojas, y una helada la quema. Cómo cambia el jardín en el valle lo contamos en jardineros en Alhaurín y Coín.

Y en el propio jardín pasa lo mismo a pequeña escala. El rincón más bajo, donde se queda el aire frío por la noche, hiela antes que la pared que da al sur. Lo delicado va contra una pared soleada y, si puede ser, bajo un alero.

Cuándo plantarlas

Ahora. Aquí se planta en otoño, con el calor ya ido y todo el invierno por delante para que la raíz se asiente antes del primer verano. Por qué el calendario de aquí va al revés está en cuándo plantar en la Costa del Sol.

Una advertencia para no llevarse un chasco: una planta que pones en octubre va a dedicar este primer invierno a echar raíz, y puede que florezca poco. Si la quieres en flor ya, cómprala en flor en el vivero y plántala igual. El invierno bueno es el segundo.

El riego en invierno

Florecen con el fresco y con la lluvia, pero hay inviernos en los que aquí casi no llueve. Si pasan semanas sin agua, un riego de vez en cuando las ayuda a sostener la flor.

Lo que no hay que hacer es dejar el programador como en verano. Con menos sol y menos calor, el mismo riego encharca, y el aloe y el árbol de jade se pudren de raíz mucho antes de que se vea arriba. Por eso conviene que no compartan sector de riego con el césped: lo explicamos en agrupar las plantas por lo que beben.

El resumen

Aquí el invierno es otra temporada de flor. El aloe, el ave del paraíso, la bignonia del Cabo, la polígala, el árbol de jade, la enredadera de fuego y la flor de Pascua, que en el suelo se hace arbusto. Funcionan cerca del mar y al sol, y sufren tierra adentro y en los rincones donde se queda el frío.

Y si tu flor de Pascua no se pone roja, no le eches más abono. Mira qué luz le da de noche. Si quieres un jardín con flor también en invierno, eso se decide al diseñarlo: lo contamos en paisajismo y diseño de jardines.

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