Blog · Calendario de poda
Qué no podar en otoño si quieres flores en primavera
Vuelves en septiembre, el jardín está desmadrado y lo recortas todo. La glicinia, el celindo y la hortensia ya tienen hechas las flores de marzo, y se van con el resto a la bolsa.
Por Sergio Domínguez8 min de lecturaVuelves al jardín en septiembre y está desmadrado. Dos meses de riego, calor y nadie mirando. Sacas el cortasetos, das un repaso a todo y en una tarde el sitio vuelve a ser presentable.
En marzo, la glicinia no florece. Tampoco el celindo. Y nadie relaciona una cosa con la otra, porque entre el corte y la ausencia de flor han pasado seis meses.
La pregunta que decide cuándo se poda
No es en qué mes estamos. Es esta: ¿tu planta florece sobre la madera que hizo el año pasado, o sobre la que va a hacer el año que viene?
Las plantas que florecen sobre madera vieja preparan la flor con mucha antelación: al final del verano forman las yemas, las guardan todo el invierno y las abren en primavera. Cuando llega marzo, el trabajo estaba hecho desde hacía meses.
Las que florecen sobre madera del año hacen lo contrario: brotan en primavera y florecen sobre ese brote nuevo, así que cortarlas en invierno no les quita nada. De hecho las mejora.
Todo el calendario de poda de un jardín sale de esa distinción. El resto son detalles.
Las flores de marzo ya están hechas ahora
Esta es la parte que cuesta creer, porque no se ve. Una yema de flor recién formada es un bultito ovalado pegado a la madera, del tamaño de un grano de arroz y del mismo color pardo que la rama. Desde un metro de distancia no se distingue de un nudo.

Y ahí está el problema del repaso de otoño: esas yemas están en la capa de fuera, que es precisamente la que se lleva un cortasetos. No es que se pierda alguna. Es que se pierden todas, y la planta se queda perfectamente sana y perfectamente incapaz de florecer.
La misma rama, una decisión de diferencia
Octubre: las flores de marzo ya están formadas y esperando en la madera. Desde fuera no se distinguen de un nudo.
El repaso: el cortasetos se lleva la capa de fuera, que es exactamente donde estaban todas.
Marzo: la que nadie tocó florece. La otra está sana y verde, y no tiene con qué florecer hasta el año que viene.
La planta recortada no está enferma ni le falta nada. En primavera brota con fuerza y saca hoja nueva, que es lo único que puede hacer. Vuelve a florecer al año siguiente, si nadie la vuelve a repasar en otoño.
Cuáles no tocar ahora
Las de madera vieja. Si están en tu jardín, guarda la tijera hasta que hayan florecido:
- Glicinia, que además florece sobre ramilletes cortos de madera de varios años: un repaso a lo bruto le cuesta temporadas.
- Celindo, lilo y forsitia. Los tres clásicos de flor de primavera, los tres se estropean igual.
- Hortensia. El caso más famoso y el que más se falla, porque los tallos secos del invierno piden a gritos que los cortes.
- Camelia y azalea, que forman la yema en verano.
- Durillo, muy usado aquí en seto y que florece en invierno con lo que preparó en otoño.
- Almendro y frutales de hueso, y en general lo que florece antes de echar la hoja.
- El jazmín, depende de cuál sea. El que florece en invierno lo hace sobre madera vieja; el de verano, sobre la del año. Mira cuándo florece el tuyo y ya sabes en qué grupo está.
Cuáles sí puedes recortar
Las de madera del año. Estas florecen sobre lo que brote después, así que el corte de final de invierno no solo no les quita flor: se la multiplica.
- Adelfa, que florece todo el verano sobre el brote del año y aguanta podas fuertes.
- Buganvilla, igual, y agradece que se le quite madera vieja de dentro.
- Plumbago, lantana y dama de noche.
- Hibisco de Siria y budleia.
- Rosales de flor repetida, los que van floreciendo toda la temporada.
Y si no sabes de cuál es la tuya
Hay una regla que no falla nunca y que se puede aplicar sin saber el nombre de la planta: pódala justo después de que termine de florecer.
Funciona con los dos grupos por el mismo motivo. Si florece sobre madera vieja, después de la flor tiene todo el verano por delante para preparar la del año que viene. Si florece sobre madera del año, ya ha cumplido y el corte le da tiempo de sobra para rebrotar. No hace falta saber botánica: hace falta mirar cuándo florece.
Por qué aquí se falla más que en otros sitios
En un clima frío el calendario lo marca la planta sola: pierde la hoja, se queda desnuda, y ese es el aviso de que el año se ha acabado. La poda se hace en pleno invierno porque es cuando se puede.
Aquí no hay ese aviso. Muchas se quedan verdes, la mayoría no para del todo y el jardín se sigue usando, así que el repaso no lo decide la planta: lo decide el calendario de uso. Y ese calendario apunta a septiembre y octubre, que es justo cuando las yemas acaban de formarse.
Hay un caso muy de esta costa que lo agrava: la vivienda de alquiler. El jardín de una villa se adecenta entre temporadas, no entre estaciones, y eso lleva a repasarlo todo en octubre para dejarlo presentable el resto del año. Es una decisión comercial razonable que a la planta le cae en el peor mes, y es de las cosas que más vemos en las urbanizaciones de Mijas.
El calendario completo, mes a mes y por especie, lo tenemos aparte en cuándo podar en la Costa del Sol.
Lo que sí toca hacer ahora
Que no sea mes de tijera general no significa que no haya nada que hacer. Septiembre da para bastante:
- Quitar lo seco, lo muerto y lo roto, que eso se puede hacer cualquier día del año y no le quita flor a nada.
- Despuntar lo que invade un paso o tapa una ventana. Un corte concreto no es un repaso general.
- Recortar lo que ya ha florecido este verano, que es justo el momento bueno según la regla de arriba.
- Plantar, que aquí es ahora y no en primavera, por motivos que contamos en por qué aquí se planta en otoño.
Y si lo que tienes es un seto de los de recortar, ese va aparte: se recorta por forma y no por flor, y tiene sus propias reglas —contadas en por qué el seto se queda pelado por abajo—.
Lo demás puede esperar. El jardín aguanta unos meses despeinado mejor de lo que aguanta una primavera sin flores.