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JardinerosCosta del Sol

Blog · Setos y topiaria

El seto se ha quedado pelado por abajo: por qué pasa y qué se puede hacer

Un seto que pierde el faldón no se arregla cortándolo más fuerte. Y si es de ciprés o de tuya, que es la mitad de los setos de esta costa, no se arregla de ninguna manera.

Sergio DomínguezPor Sergio Domínguez8 min de lectura

Es de las cosas que pasan tan despacio que un día están ahí sin que nadie recuerde cuándo empezaron: el seto está denso y verde por arriba, y por abajo se ha quedado en varas, con la valla del vecino asomando entre los troncos.

La reacción habitual es cortarlo más fuerte «para que espese». Según de qué sea tu seto, eso es la solución o es la puntilla, y conviene saber cuál de las dos antes de encender la máquina.

Por qué se pela por abajo

No es sed, no es la tierra y casi nunca es una plaga. Es luz.

Un seto es una planta compitiendo consigo misma. La parte de arriba le hace sombra a la de abajo, y una hoja que no recibe luz no se paga: la planta la deja caer y concentra el crecimiento donde sí hay. Si la cara del seto es vertical —o peor, si está más ancho arriba que abajo, que es como acaba cualquier seto recortado sin criterio—, el faldón se queda a oscuras y desaparece.

Y aquí el efecto es más fuerte que en el norte por un motivo geométrico: cuanto más alto está el sol al mediodía, menos luz recibe una superficie vertical. En julio, a mediodía, la cara de un seto recto está prácticamente en sombra propia.

Un día de sol, dos perfiles

Lados rectos

A mediodía la cara vertical se queda casi sin luz directa: el sol le pasa por encima. El faldón vive de las horas rasantes y acaba sin hoja.

Lados en talud

Inclinar la cara la pone mirando al cielo. Recibe menos que la coronilla, pero recibe todo el día, y con eso mantiene la hoja hasta abajo.

La forma que lo evita

Más ancho abajo que arriba. No hace falta exagerar: con que las caras vayan ligeramente inclinadas, la base recibe luz durante todo el día en vez de solo a primera y última hora.

Cuesta hacerlo porque el instinto es lo contrario. Cuando recortas de pie, lo cómodo es seguir la vertical, y como cada pasada quita un poco menos abajo que arriba —donde llegas mejor—, un seto recortado sin pensar en el perfil se va ensanchando por la coronilla año tras año. El faldón se apaga solo, sin que nadie haya hecho nada raro.

Si el tuyo ya tiene la copa volada, la corrección es de arriba, no de abajo: se recupera el talud quitando anchura en la parte alta, que es donde sobra.

Y ahora lo importante: de qué es tu seto

Todo lo anterior vale para cualquier seto. Lo que viene ahora divide el mundo en dos, y es la diferencia entre poder arreglarlo y no poder.

Seto de conífera visto de cerca: follaje de escama, denso y verde solo en la capa exterior.

Las coníferas no rebrotan de madera vieja. Ciprés, tuya, cupresocyparis, enebro: todo lo de hoja de escama funciona igual. Lo verde es una capa exterior de pocos centímetros, y detrás hay ramaje leñoso sin una sola yema latente. Si cortas más allá de esa capa, ese hueco se queda marrón para siempre. No es que tarde en rebrotar: es que no tiene con qué.

Las de hoja ancha sí rebrotan. Pitósporo, durillo, laurel, aligustre, evónimo, mirto, jazmín: estas guardan yemas en la madera vieja y responden a una poda fuerte sacando brotes nuevos desde dentro. Una renovación en condiciones las devuelve al sitio.

Comprobarlo es de dos segundos. Abre el follaje con la mano y mira qué hay detrás. Si ves ramitas marrones peladas y ninguna yema, y la hoja es de escama, no cortes ahí. Si ves brotes pequeños saliendo del interior, tienes margen.

Qué se puede hacer si ya está pelado

Si es de hoja ancha, se renueva. Se hace en la salida del invierno, por partes: un año una cara, al siguiente la otra, y la parte alta en un tercer tiempo. Cortar los tres lados a la vez deja la planta sin nada con lo que fabricar, y con dos temporadas de paciencia el resultado es un seto nuevo. Riego y abono después, que va a tener que reconstruir.

Si es de conífera, la respuesta honesta es que no se arregla. Se puede tapar —una banda de arbustos bajos por delante esconde el faldón y de paso da algo que mirar—, se puede convivir con ello, o se puede sustituir. Lo que no se puede es podarlo hasta que vuelva. Si alguien te dice que sí, lo que va a dejarte es un seto marrón.

Si toca sustituir, no corras a comprar ahora. El momento de plantar aquí no es cualquiera, y las razones para esperar al otoño pesan todavía más en un seto, que son muchas plantas juntas y todas con el mismo primer verano por delante.

El calendario de recorte aquí

En esta costa un seto crece casi todo el año, así que el esquema del norte —una poda fuerte y a esperar— no encaja. Funciona mejor recortar poco y a menudo: tres o cuatro pasadas ligeras repartidas mantienen la forma sin que nunca haya que entrar en madera vieja, que es justo el corte que no perdona.

En pleno calor, mejor no. Un recorte deja miles de cortes frescos en la cara expuesta, y con el sol de agosto esa superficie se quema y queda parda unas semanas. Finales de verano es buen momento en cuanto el calor afloja, y desde ahí hasta la entrada del invierno se trabaja cómodo. En primavera, echa un vistazo antes de meter la máquina: los setos densos son donde anidan los pájaros.

Tres errores que se pagan caros

Dejar que suba más de lo que puedes recortar. Un seto que ya no alcanzas se recorta bien por arriba y mal por los lados, y eso es exactamente la receta del faldón pelado. La altura correcta es la que puedas mantener tú, no la que tapa del todo al vecino.

Usar tijera de setos en hoja grande. En laurel o en aucuba la máquina parte las hojas por la mitad, y esos cortes se ponen marrones y se ven durante semanas. Ahí toca tijera de mano, rama a rama. Es más lento y se nota la diferencia a los quince días.

Pegar el seto al muro. Un seto plantado contra una pared no recibe luz por esa cara y se vacía por dentro. Necesita aire y algo de luz por los dos lados, aunque sea poca.

Un apunte de sitio: en las comunidades es donde más setos pelados hay, y casi siempre por la misma razón —se recortan rápido, en vertical y una vez al año—. Cómo se plantea el mantenimiento cuando decide una junta lo contamos en jardineros en Fuengirola.

El resumen

Mira el perfil de tu seto de canto. Si es un rectángulo o una seta, ya sabes por qué se está quedando sin faldón. Y antes de decidir nada, abre el follaje con la mano: lo que haya detrás de la capa verde te dice si esto tiene arreglo o hay que aprender a vivir con ello.

Si el que tienes va bien y solo quieres que siga así, lo demás es calendario. Cuándo toca cada cosa está en el calendario de poda de la Costa del Sol.

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