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JardinerosCosta del Sol

Poda de setos y arbustos

Recto, denso hasta abajo y sin discusión con el vecino

Recorte de setos y arbustos, recuperación de los abandonados y rebaje de los que se han ido de medida. Presupuesto por escrito en menos de 24 horas.

  • Pasadas ligeras por temporada, no dos cortes fuertes al año
  • Antes de rebajar, miramos de qué especie es
  • Retirada de restos incluida

Mándanos una foto del seto

Con una de frente y otra desde un lado se ve el alto, el largo y cómo está por abajo.

Te respondemos en menos de 24 h laborables. Sin compromiso.

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Qué entra

Cuatro situaciones distintas con el mismo nombre

«Cortar el seto» significa cosas muy diferentes según cómo esté. La que más se pide es la tercera y es la que peor sale si se hace sin mirar antes qué planta es.

Recorte de mantenimiento

Pasadas ligeras repartidas por temporada en lugar de dos cortes fuertes al año. Es más veces, sí, y es lo que mantiene el seto denso hasta abajo en vez de irse convirtiendo en un palo con hoja arriba.

Recuperación de setos abandonados

Cuando lleva años sin tocarse no se arregla en una visita. Se planifica por fases y a lo largo de más de una temporada, porque bajarlo de golpe en un seto de conífera no tiene marcha atrás.

Rebaje de altura y anchura

El seto que se comió el paso o tapa la vista se puede devolver a su medida, pero hay que saber antes de qué especie es: unas rebrotan de madera vieja y otras no.

Restos fuera, siempre

Un recorte de seto genera un volumen que sorprende, sobre todo si lleva tiempo crecido. Va incluido y dicho por escrito, que es donde suelen aparecer las sorpresas.

Dónde cambia el trabajo

A partir de cierta altura ya no es cortar el seto

Un seto que llega al pecho se recorta andando, mirando lo que se hace y corrigiendo sobre la marcha. Uno que pasa de la cabeza es otra cosa distinta con el mismo nombre: se trabaja a ciegas sobre la línea de corte, con la máquina por encima y sin ver el plano que se está haciendo. De ahí salen los setos ondulados.

Y en esta costa esa altura se alcanza en muchos más sitios de lo normal, porque el seto de linde entre parcelas es la solución de privacidad por defecto en casi todas las urbanizaciones. Se planta para tapar y nadie decide nunca cuál es su altura final, así que sigue subiendo hasta que un día molesta.

Eso trae la segunda complicación, que es la que de verdad frena los trabajos: un seto de linde tiene dos caras y cada una está en una propiedad. Recortarlo solo por dentro deja el otro lado creciendo, y a los dos años el seto entero se ha desplazado hacia el vecino. La conversación de acceso hay que tenerla antes de subirse a nada, no con la máquina en la mano.

Por eso, en un seto alto, lo primero que miramos no es la planta: es por dónde se llega hasta ella por los dos lados y qué hay debajo. Si no se puede trabajar en condiciones, lo decimos antes de presupuestar.

Hablemos del precio

Los metros lineales no dicen casi nada

Es el dato que todo el mundo da por teléfono y dos setos de los mismos metros pueden costar el triple el uno que el otro.

  • La altura. Es lo que más manda, por encima de la longitud. Cambia el equipo, cambia el ritmo y obliga a bajar los restos en vez de barrerlos.
  • Cuánto lleva sin tocarse. Un seto en mantenimiento se repasa rápido. Uno que lleva tres años creciendo es una recuperación por fases, y eso son varias visitas repartidas en el tiempo.
  • Por cuántos lados se puede entrar. Dos caras accesibles y sitio para trabajar no es lo mismo que un seto pegado a un muro o encajado contra la valla del vecino.
  • Qué hay al pie. Parterre plantado, gravilla, piscina o coches aparcados. Determina cuánto tiempo se va en proteger y en recoger, que muchas veces es más que el corte.

Vamos, lo vemos y te mandamos el precio por escrito, y si conviene plantearlo como mantenimiento por temporadas en lugar de como un corte suelto, te lo decimos con los números de las dos opciones.

Dónde trabajamos

Cada urbanización tiene su seto

Hay zonas donde manda el ciprés de linde y otras donde casi todo es hoja ancha. No se podan igual ni aguantan lo mismo.

Dudas frecuentes

Lo que más nos preguntan

¿Cuántas veces al año hay que cortarlo?

Más de las dos que dicen los manuales, y no por vender visitas. Aquí el seto crece prácticamente todo el año, con un parón en pleno verano por calor y dos empujones fuertes en primavera y otoño. Pasadas ligeras y frecuentes mantienen la forma con cortes que la planta apenas nota; dos cortes fuertes obligan a meterse en madera vieja, que es de donde no rebrota.

¿Podéis cortar el lado del vecino?

Solo si el vecino lo autoriza, y conviene tenerlo hablado antes de que vayamos. Un seto plantado en la linde tiene dos caras y cada una está en una propiedad. Nosotros trabajamos con quien nos contrata y en el terreno al que nos dan acceso; lo que se puede cortar del lado de enfrente y las distancias a las que se puede plantar dependen de la normativa de cada municipio y de acuerdos entre particulares, así que eso se consulta, no se improvisa.

Mi seto es muy alto, ¿es un problema?

Es la pregunta que más nos llega. No es un problema, pero sí es otro trabajo: cambia el equipo, cambia el tiempo y cambia el precio. Lo que decide si se puede hacer y cómo es el acceso —si se puede llegar con medios adecuados hasta el pie del seto por los dos lados— y qué hay debajo. Eso se mira in situ antes de decir nada.

¿Y si lo que quiero es quitarlo entero?

Se puede, y a veces es la decisión sensata: un seto de conífera muy viejo y pelado por abajo no se recupera, y sale más a cuenta arrancarlo y replantar que sostenerlo cinco años más. Arrancar la línea de cepellones y dejar el terreno listo es un trabajo aparte, con su presupuesto propio. Qué plantar en su lugar lo contamos aquí.

¿Se te ha ido de las manos?

Casi ninguno está tan mal como parece. Mándanos dos fotos y te decimos si se recupera o no, antes de hablar de precio.

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