Jardines verticales
Aquí decide la pared, no la planta
Estructura, impermeabilización, riego y plantación, en ese orden. Primero vemos dónde se va a colgar.
- Estructura separada del muro, con su recogida de agua
- Las especies se eligen después de la orientación
- Mantenimiento planteado desde el primer día
Mándanos una foto de la pared
Con eso y saber hacia dónde mira ya se puede decir mucho.
Qué entra
Cuatro capas, y solo se ve la última
De lo que se contrata, la planta es la parte final y la más barata. Lo que decide si esto sigue verde en agosto son las tres de debajo.
La estructura, separada de la pared
Un jardín vertical no se pega al muro: se cuelga de una estructura con cámara de aire por detrás. Esa separación es la que evita que la humedad del sistema acabe siendo la humedad de tu pared.
El riego y su recogida
Goteo o manta de riego arriba, canal de recogida abajo, y un programador que no se puede saltar ningún día. Aquí el agua no es un consumo: es lo único que sostiene la instalación.
El sustrato y la plantación
Fieltro, paneles o módulos con tierra, según el sistema. Se elige por cuánta reserva de agua dan y por cuánto pesan, y las especies se eligen después, en función de eso y de la orientación.
El mantenimiento, que existe
Revisión del riego, reposición de marras, poda de lo que se dispara y control de la fertirrigación. Un jardín vertical sin visitas no dura un verano.
Lo que hay que mirar antes
La pared también calienta por detrás
Una planta en el suelo recibe el sol por arriba y tiene tierra fresca debajo. Una planta colgada de una pared a poniente recibe el sol por delante y, además, un muro que ha estado acumulando calor toda la tarde justo detrás de sus raíces. Eso no le pasa a ninguna planta de jardín, y es la primera razón por la que un jardín vertical funciona en una fachada y fracasa en la de al lado.
La segunda es el sustrato. En vertical cada planta vive en un puñado de tierra —tiene que pesar poco, porque va colgado—, y ese puñado no guarda reserva para nadie. Donde una planta de suelo aguanta días sin riego, esta aguanta horas. No es una planta más delicada: es que no tiene despensa.
Súmalo y sale la consecuencia que casi nadie plantea al comprar: un jardín vertical no tiene margen de error. Una bomba parada, un programador que se resetea tras un corte de luz o un ramal cegado en pleno agosto no dan un susto, dan una pared marrón. Y si la casa está sola parte del año, eso hay que resolverlo antes de instalar, no después.
Por eso la primera conversación no va de especies. Va de hacia dónde mira la pared, cuántas horas de sol le entran, si hay una fachada clara enfrente devolviéndole más, y qué hay al otro lado del muro. Con eso ya se sabe si lo que quieres es viable ahí o hay que moverlo dos metros.
Hablemos del precio
El metro cuadrado no es lo caro
Dos paredes iguales pueden costar muy distinto, y no por los metros. Lo que mueve la cifra es qué hay que resolver alrededor para que ese verde se sostenga.
- Si hay agua y luz al lado. Un jardín vertical necesita toma de agua y corriente para su programador y, casi siempre, para una bomba. Si no las hay en esa pared, hay que llevarlas, y eso es obra.
- La altura y el acceso. Hasta donde llega una escalera es un trabajo. Por encima, cambia el montaje y cambia también cómo se va a mantener después, que es lo que suele olvidarse.
- A dónde va el agua sobrante. Recogerla y reaprovecharla con recirculación cuesta más de entrada y menos cada mes. A fondo perdido es más barato de instalar y no siempre es lo que interesa.
- Qué pared es. No es lo mismo una medianera de bloque en un patio que la fachada de la vivienda. Cuanto más delicado sea lo que hay al otro lado, más protección lleva por detrás.
Vemos la pared, te decimos si es la buena y presupuestamos por partidas, con el mantenimiento aparte y a la vista. Cómo se mide cada servicio lo explicamos en precios de jardinería.
Si la pared no acompaña
Hay otras formas de tapar un muro
A veces la respuesta honesta es que ahí no. Una trepadora en el suelo, con su raíz en tierra de verdad, hace el mismo trabajo visual sin depender de una bomba, y tarda más en tapar pero luego no se cae con un corte de luz.
Es una decisión de diseño de jardín, y conviene tomarla antes de encargar una instalación.
Dónde trabajamos
Sobre todo en patios y terrazas
Es un servicio de sitios pequeños y muy vistos, que es donde el suelo no da y la pared sí. Cada página cuenta cómo es su zona.
Dudas frecuentes
Lo que más nos preguntan
¿Daña la pared?
Un sistema bien montado, no: va sobre estructura, con su lámina de protección y su cámara de aire, y el agua sobrante se recoge abajo en vez de escurrir por el muro. Uno mal montado sí, y el daño no se ve hasta que aparece por dentro. Por eso lo primero que preguntamos no es qué plantas quieres, sino qué hay al otro lado de esa pared.
¿Cuánta agua gasta?
No te vamos a dar un número que no hemos medido en tu pared, porque depende del sistema, de la orientación y de la época. Lo que sí importa saber es cómo se comporta: gasta poco cada vez y muchas veces al día, y no perdona un fallo. Los sistemas con recirculación reaprovechan el sobrante y son los que tienen sentido en una instalación grande.
Me voy un mes en verano. ¿Aguanta?
Solo si alguien lo mira. En vertical cada planta vive en muy poco sustrato, así que no hay reserva que la salve: una bomba parada o un gotero cegado en agosto no se resuelve en unos días, se resuelve en horas. Si la casa se queda sola, esto pide un mantenimiento con visitas y, si se puede, un aviso de fallo del programador.
¿Vale cualquier pared?
No, y es la parte que más se ignora. Una pared a poniente en esta costa se calienta por detrás y castiga la raíz desde el lado que nadie mira. Una a norte da un jardín distinto, con otras especies y menos problemas. Antes de presupuestar hay que ver la orientación, las horas de sol y si hay reflejo de una fachada blanca enfrente, que también cuenta.
¿Es esa pared la buena?
Mándanos una foto y dinos hacia dónde mira. Te decimos si ahí sale bien o si conviene moverlo, antes de hablar de plantas.
