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JardinerosCosta del Sol

Blog · Palmeras y sanidad vegetal

Poda de palmeras: cuándo se hace aquí y por qué ahora no

La ventana buena son los meses fríos, y no es por la planta: es por el picudo. Cada corte fresco en verano es un cartel puesto para que venga.

Sergio DomínguezPor Sergio Domínguez8 min de lectura

La palmera lleva todo el verano con hojas colgando, medio secas, y se ve descuidada. Es finales de agosto, apetece dejarla limpia antes de que entre el otoño, y hay quien pasa por el barrio ofreciéndose a hacerlo.

Espera a que refresque. Y no es por la planta, que lo aguantaría: es porque en esta costa el mes en que subes a una palmera decide bastante más de lo que parece.

La ventana buena son los meses fríos

La razón tiene nombre y es el picudo rojo. Un corte fresco en una palmera desprende un olor que el picudo detecta a distancia, y el picudo vuela cuando hace calor. Podar en agosto es, literalmente, poner un cartel en el mes en que hay quien lo lea.

Por eso aquí la poda de palmeras no se reparte por el año como la de un árbol cualquiera: se concentra en los meses fríos, cuando el insecto está parado. Si alguien te ofrece podarte las palmeras en pleno verano, no es que tenga hueco en la agenda: es que no sabe dónde está.

Y si no queda más remedio —una hoja partida colgando sobre una zona de paso, por ejemplo—, se corta lo mínimo y se trata el corte. Eso último no es un espray de jardinería: los productos que valen requieren cualificación para aplicarlos, y ese es justo el motivo por el que una palmera no entra en el mantenimiento ordinario de un jardín.

Cuánta hoja se le puede quitar

Aquí está el otro gran destrozo, y este se hace con toda la buena intención. La regla que usa quien sabe es fácil de recordar: imagina la esfera de un reloj y no cortes por encima de las nueve y cuarto. Es decir, todo lo que esté por debajo de la horizontal se puede quitar; lo que apunta hacia arriba, se queda.

La misma palmera, dos podas

Hasta la horizontal

Se va lo que ya está por debajo de la horizontal, que es lo seco o lo que le queda poco. La copa sigue siendo una copa.

Cabeza de escoba

Se va también hoja verde y sana. Queda «peinada», y a cambio pierde la mitad de lo que la alimenta y deja el cogollo al aire.

La palmera «peinada», con cuatro hojas tiesas hacia arriba, se ve en media Costa del Sol y por eso parece la bien hecha. Es al revés. Cada hoja verde que se quita es comida que se tira, y una palmera no tiene ramas de repuesto: crece desde un único punto, así que lo que pierde tarda temporadas en reponerlo.

Y hay un motivo más, este muy de aquí: una corona pelada deja el cogollo al descubierto, que es exactamente por donde entra el picudo. La poda severa no solo debilita la palmera; le quita el abrigo justo en el sitio que hay que proteger.

El tronco no es madera, y eso cambia todo

Cuando se corta una rama a un árbol, el árbol cierra la herida: forma callo desde los bordes y acaba sellándola. Una palmera no puede hacer eso, y la razón se ve en cuanto miras el tronco de cerca.

Tronco de palmera de cerca: no hay corteza sino bases de hojas viejas apretadas unas contra otras y fibra seca.

Eso que ves no es corteza: son las bases de las hojas viejas, apretadas y fibrosas. No hay capa de crecimiento debajo, no hay cicatrización posible y el tronco no engorda con los años. Una herida hecha ahí se queda abierta para siempre.

De ahí dos cosas prácticas. Que la hoja se corta dejando su base, sin apurar contra el tronco. Y que el «pelado» decorativo que deja el tronco liso, tan de moda en algunas urbanizaciones, es una sucesión de heridas que no van a cerrar nunca.

Los dátiles y las flores

Las inflorescencias y los racimos también se quitan, y por dos razones que se entienden solas: manchan y resbalan cuando caen sobre un paso o una piscina, y producir fruto le cuesta bastante a la palmera. Se hace en la misma intervención de invierno, no como visita aparte.

Por qué no es una poda de escalera

Aparte de la altura, que ya es motivo suficiente, hay dos cosas que sorprenden al que lo intenta. Una hoja de palmera adulta pesa mucho más de lo que parece desde el suelo, y cae donde cae.

Y las espinas. En las palmeras del género Phoenix —las canarias y las datileras, que son media Costa del Sol— la base de cada hoja lleva púas rígidas de varios centímetros. Un pinchazo de esos no es un arañazo: es una herida profunda y sucia, y de las que se infectan.

Cuando el problema no es que esté despeinada

Última comprobación antes de llamar a nadie. Si las hojas que fallan son las del centro, esto no es una cuestión de limpieza: las de fuera envejecen y se secan porque es su ciclo, pero las centrales son las nuevas y no tienen por qué estar mal.

Ahí lo que toca no es podar, es mirar la corona con calma. Las señales que llegan a tiempo y las que llegan tarde están ordenadas en cómo saber si tu palmera está afectada. Y si lo que tienes es una cica y no una palmera —pasa más de lo que parece—, las reglas son otras: la cica no se poda como una palmera.

Un apunte de sitio: en la franja de costa hay palmera en casi cada parcela y en casi cada zona común, y es donde más se ve la poda de verano hecha por quien pasa ofreciéndola. Cómo lo planteamos nosotros está en jardineros en Mijas.

El resumen

En invierno, no ahora. Hasta la horizontal, no hasta dejarla peinada. Sin apurar contra el tronco, porque eso no cierra. Y si el problema está en el centro de la corona, no llames a un podador: llama a alguien que sepa mirar una palmera.

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