Instalación de riego automático
El agua llega. Otra cosa es que llegue donde hace falta
Goteo, aspersión y programador, diseñados para el agua que sale del grifo aquí. Presupuesto por escrito en menos de 24 horas.
- Sectores agrupados por lo que bebe cada planta
- Filtro y regulador de presión en el cabezal, no de adorno
- Reprogramación por temporada, no un ajuste y olvidarse
Cuéntanos qué hay que regar
Te damos precio por escrito en menos de 24 horas.
Qué entra
Un riego se decide antes de comprar el primer metro de tubo
La instalación en sí es la parte fácil. Lo que hace que funcione o no es el reparto en sectores, y eso se piensa en el jardín, con las plantas delante.
Sectores antes que tuberías
Lo que decide si un riego funciona es cómo se agrupa: sol con sol, sombra con sombra, macetas aparte y árboles aparte. Un sector que mezcla césped y arbustos riega mal a los dos, y eso no se arregla luego tocando el programador.
Goteo, aspersión o las dos
Goteo para parterre, seto, arbolado y macetas; aspersión donde hay césped de verdad. Mezclarlos en el mismo sector es el fallo más repetido: el césped pide poco y a menudo, y el arbusto justo lo contrario.
Cabezal y filtrado
Filtro, regulador de presión y llaves para poder cerrar por sectores. Es la parte que nadie mira al comparar presupuestos y la que decide si el sistema sigue funcionando dentro de tres veranos.
Programación por temporadas
Cuatro ajustes al año, no uno. Y un repaso de goteros y aspersores en cada uno: comprobar que el agua sale donde tiene que salir cuesta menos que descubrir en agosto que llevaba dos meses sin salir.
Lo que se queda dentro
Aquí el agua no se va del todo: deja algo detrás
El agua de esta costa es dura y lleva sales disueltas. Eso no se ve al regar, pero el agua se evapora y lo que llevaba dentro no. Se queda en dos sitios, y en los dos da problemas distintos.
El primero es el propio gotero, que tiene un laberinto interior de menos de un milímetro. La cal se va depositando ahí dentro y el caudal cae poco a poco, sin avisar. No revienta nada y no se moja el suelo: simplemente, una planta concreta empieza a ir peor que sus vecinas y nadie sabe por qué.
El segundo es la tierra. En un clima con lluvia repartida, el agua de lluvia lava esas sales hacia abajo varias veces al año. Aquí, de mayo a octubre, eso no pasa: cada riego deja su parte y ninguna lluvia se la lleva. Regar poquito y muy a menudo —que es lo que hace casi todo el mundo en julio— empeora justo esto, porque moja los primeros centímetros y concentra ahí lo que va quedando.
Por eso el sistema se diseña con filtro y con llaves para poder purgar por sectores, y por eso el calendario incluye riegos largos de vez en cuando aunque parezca un derroche: son los que empujan la sal por debajo de la raíz. Cuando esto se descuida, la señal aparece en la hoja: se queman los bordes y el centro sigue verde.
Hablemos del precio
El metro de tubo es lo barato
Un presupuesto de riego se mueve casi entero por cosas que no son el material. Dos jardines iguales pueden llevar el doble de trabajo según lo que haya debajo y de dónde venga el agua.
- Cuántos sectores hacen falta. No es una decisión estética. Cada grupo de plantas con una sed distinta pide el suyo, y cada sector es una electroválvula, su cableado y su salida en el programador.
- Si hay que abrir o no. Llevar la línea principal por césped establecido, por pavimento o por debajo de un camino no cuesta lo mismo que pasarla por un parterre recién plantado.
- De dónde viene el agua. Red, pozo o depósito cambian el cabezal entero: filtrado, presión y, a veces, bomba. Es lo primero que se mira y lo que más mueve la cifra.
- Qué hay que arreglar antes. En una instalación existente, buena parte del trabajo suele ser sanear lo que hay: goteros cerrados, aspersores girados y empalmes que pierden bajo tierra.
Vamos, abrimos la llave, miramos qué presión hay y te mandamos el precio por escrito con los sectores que proponemos y por qué. Cómo se comparan dos presupuestos sin que te den gato por liebre lo contamos en precios de jardinería.
Dónde trabajamos
La presión no es la misma en todas partes
En una urbanización alta a media tarde de agosto la red da lo que da, y un riego diseñado sin contar con eso deja media parcela seca. Cada página cuenta qué cambia en su sitio.
Para hacerlo tú
Ajustar el programador ya te ahorra la mitad
Y no hace falta llamar a nadie para eso. Lo contamos entero.
Cuánto regar el jardín en verano en la Costa del Sol
«¿Cada cuántos días riego?» es la pregunta equivocada. Lo que decide es cuánta agua retiene tu suelo y cuánta se le está yendo, y eso se comprueba con un destornillador.
LeerloLas hojas se queman por los bordes y regar más lo empeora
Se seca el borde y el centro sigue verde. No es sed: es la sal que va dejando cada riego, y desde mayo no ha llovido lo suficiente para llevársela.
Leerlo
Dudas frecuentes
Lo que más nos preguntan
¿Se puede instalar en un jardín que ya está hecho?
Sí, y es lo más habitual. El goteo va por superficie o enterrado poco, entre plantas, y no obliga a levantar el jardín. Donde sí hay que abrir zanja es para llevar la línea principal hasta cada sector y para el cableado de las electroválvulas, y eso se planifica para que cruce por donde menos molesta: bordes, caminos, juntas.
¿Cada cuánto hay que revisarlo?
Cuatro veces al año coincidiendo con el cambio de programación, y una de esas revisiones conviene que sea justo antes del verano. La avería típica no es una rotura visible: es un gotero que se ha ido cerrando por dentro y una planta concreta que se seca sin que nadie relacione una cosa con la otra. Cuánto regar en verano lo explicamos aquí.
¿Un programador con wifi merece la pena?
Depende de si alguien va a usarlo. Poder cambiar el riego desde el móvil es cómodo si la casa se ocupa por temporadas, y no aporta nada si el programador se va a dejar en automático todo el año. Lo que sí cambia el consumo, con wifi y sin él, es tener bien hechos los sectores y ajustar los tiempos cada temporada.
¿Y si tengo pozo o depósito?
Cambia el cabezal, no el resto. Un pozo suele traer más partículas en suspensión, así que pide filtrado mejor y limpiarlo más a menudo; un depósito puede necesitar bomba para dar presión suficiente al goteo. Es una de las cosas que hay que ver in situ antes de decir nada.
¿Le echamos un vistazo al que tienes?
Muchas veces no hace falta instalación nueva: con sanear el cabezal y rehacer los sectores se arregla. Te lo decimos por escrito.
