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Blog · Césped natural y tepes

Qué césped poner en la Costa del Sol: aquí eliges en qué estación lo quieres verde

El saco del vivero promete verde todo el año y aquí no existe. Hay un césped que está bonito en verano y otro en invierno, y se elige según cuándo se vive la casa, la sombra, la sal y el pisoteo.

Sergio DomínguezPor Sergio Domínguez7 min de lectura

En el vivero los sacos dicen «universal», «rústico» o «todo uso», y prometen verde todo el año. Aquí eso no existe. Hay céspedes que están en su mejor momento en julio y otros que lo están en enero, y ninguno aguanta bonito los doce meses.

Por eso la pregunta útil no es qué césped es mejor, sino cuándo lo quieres verde. Y en esta costa la respuesta cambia mucho de una casa a otra.

Dos familias, y cada una tiene su mal momento

Las de verano —bermuda o grama, kikuyu, San Agustín, zoysia, paspalum— crecen con calor y pasan el verano con mucha menos agua. En lo más frío del invierno se paran y se ponen pajizas. No están muertas: vuelven solas en primavera.

Césped de color paja visto de cerca: las hojas de arriba están secas y amarillentas, y entre ellas, pegado al suelo, asoma algo de verde.

Así se ve un césped pajizo. Parece muerto, pero abajo, entre la paja, asoma verde. En uno de verano y en pleno invierno es lo normal, y en primavera vuelve. Si lo que se pone así en agosto es uno de invierno, es otra historia.

Las de invierno —festuca, ray-grass, poa, que es lo que llevan casi todos los sacos— son lo contrario: verdes de octubre a mayo y en apuros de julio a septiembre, cuando piden mucha agua y aun así se queman a rodales. Cómo saber cuál tienes ya puesto está en recuperar el césped después del verano.

Los dos céspedes de aquí, mes a mes

Ninguno está verde todo el año. El de verano se pone pajizo en lo más frío; el de invierno lo pasa mal de julio a septiembre. Aquí no se elige el mejor césped: se elige cuándo lo quieres bonito.

Si la casa se vive en verano. En julio y agosto el de verano está en su mejor momento, y el de invierno, en apuros. Para una casa de vacaciones de verano, el de verano.

Si se vive de octubre a mayo. Son justo los meses buenos del de invierno y los peores del de verano. Para una casa de invierno, como tantas en esta costa, el de invierno, sabiendo que en verano habrá que regarlo igual.

Esto es lo que más pesa aquí y en casi ningún otro sitio: muchas casas de esta costa no se viven todo el año. Una casa de vacaciones que se llena en julio y agosto y una casa de invierno que se vive de octubre a mayo necesitan céspedes opuestos.

Ojo con la casa de invierno. Aunque nadie esté en verano, el de invierno necesita su riego en julio. Si se deja sin agua se pierde, y cada otoño hay que volver a sembrar.

Las de verano, una por una

  • Bermuda o grama. La más común y la que más sol pide: a la sombra se aclara hasta desaparecer. Aguanta mucho pisoteo y se recupera deprisa. Se siembra o se pone en tepe.
  • Kikuyu. La más vigorosa. Cubre rápido y aguanta pisoteo y sequía, y por eso mismo se mete en los arriates si no se le pone un borde. Casi siempre va en tepe o en esqueje.
  • San Agustín. Hoja ancha y gruesa. Es la de verano que mejor aguanta la media sombra y la sal, y por eso es tan común cerca del mar. No se siembra: solo en tepe o en esqueje.
  • Zoysia. Densa, lenta y de poco trabajo: crece despacio, se siega menos y lleva bien la sequía. Su pega es esa misma lentitud, que tarda en cerrar.
  • Paspalum. La que mejor aguanta la sal, incluso regada con agua salobre, y por eso se usa en campos de golf junto al mar. Para un jardín en primera línea, o regado con un pozo que se ha salinizado, es la opción seria.

Las de invierno, y el saco del vivero

La festuca alta es la que mejor lleva el calor de su grupo, y la base de casi todas las mezclas que se venden aquí. El ray-grass nace muy deprisa, por eso va en todas, pero es el que peor pasa el verano.

Tienen dos sitios donde sí son la buena elección: la casa que se vive en invierno y la sombra de verdad, bajo árboles o al norte de una pared alta, donde ni la San Agustín da para tanto. Lo que no conviene es comprar el saco sin pensarlo, plantarlo a pleno sol y esperar que pase su primer agosto como en la foto del envase.

Cuatro preguntas para elegir

  • ¿Cuándo vives la casa? En verano, una de verano. De octubre a mayo, una de invierno. Todo el año, casi siempre una de verano: es cuando más se usa el jardín y cuando más agua ahorra, y aquí sus semanas pajizas son pocas.
  • ¿Cuánta sombra tiene? A pleno sol, bermuda, kikuyu o zoysia. A media sombra, San Agustín. En sombra de verdad, una de invierno, o plantearse otra cosa que no sea césped.
  • ¿Qué agua y qué sal? En primera línea o con agua de pozo salobre, paspalum o San Agustín. Si el agua de verano escasea, cualquiera de verano antes que una de invierno.
  • ¿Cuánto se pisa? Con niños, perros o pelota, bermuda o kikuyu, que se recuperan solas. Si se pisa poco, zoysia o San Agustín.

Cuándo se planta cada una

En tepe, el principio del otoño es buena época para casi todas, con la tierra todavía templada. Por qué, y qué hace falta antes, lo contamos en instalación de césped natural.

En semilla cambia. Las de invierno se siembran ahora, en otoño. Las de verano necesitan la tierra caliente y se siembran en primavera avanzada. Y varias de verano ni siquiera se pueden sembrar: van en tepe o en esqueje. Si dudas entre una cosa y la otra, está en sembrar césped o poner tepe.

El resumen

Aquí ningún césped está verde todo el año. Las de verano —bermuda, kikuyu, San Agustín, zoysia, paspalum— aguantan el calor con menos agua y se ponen pajizas en lo más frío; las de invierno —festuca, ray-grass— son lo contrario.

Elige la que esté bonita cuando tú estás, y afina con la sombra, la sal y lo que se pisa. Y desconfía del saco que promete verde los doce meses: aquí no lo cumple ninguno.

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