Blog · Olivos y frutales
Cuándo se poda el limonero, y qué se le quita en cualquier mes
Se poda poco y de febrero a abril, no en verano. Lo que sí se le quita en cualquier mes son los chupones: los de debajo del injerto son otra planta.
Por Sergio Domínguez6 min de lecturaLa poda del limonero se hace de febrero a abril, y es poca: lo seco, lo que se cruza y los chupones. Ahora, en otoño, no toca podarlo. Lo único que se le quita en cualquier mes son los chupones y alguna ramita seca, y los chupones conviene quitarlos siempre que salgan.
Parece poco para un árbol que crece tanto, y es lo que más sorprende a quien viene de podar otros frutales. Pero el limonero no se poda como un melocotonero ni como un olivo.
Un limonero se poda poco
Los frutales de hoja caduca se podan cada invierno para que no se rompan con la carga y para que la luz llegue dentro. Los cítricos no lo necesitan. Su madera es fuerte, dan fruta en toda la copa menos en lo más sombreado, y el limón de un árbol poco podado es igual de bueno o mejor que el de uno muy podado. Es lo que dice la guía de poda de cítricos de la Universidad de Arizona, pensada para un clima de mucho sol, como el de aquí.
Eso no quiere decir dejarlo sin tocar. Se le quita lo seco, lo que se cruza o roza la fruta, lo que estorba para llegar al tronco o al riego, y los chupones. Si el centro está tan cerrado que dentro no hay ni un limón, se aclara un poco. Y ya está.
Cuándo: de febrero a abril, y por qué no en verano
La ventana buena es el final del invierno y la primavera. Lo que la marca no es tanto el frío como el sol:
- De mayo a mediados de octubre, nada de poda fuerte. Al quitar ramas, el tronco y las ramas gruesas que estaban a la sombra quedan al sol de golpe, y la corteza se quema. Podado en primavera, el árbol tiene tiempo de echar hoja nueva que la tape antes del verano.
- De noviembre a enero, tampoco fuerte, porque la poda hace brotar y el brote tierno es lo primero que se pierde si hiela. Pegado al mar casi no hiela, pero en el valle del Guadalhorce y tierra adentro, alguna noche de enero sí.
- Las flores se pierden igual. Aunque todavía no se vean, ya están dentro de las yemas, y cada corte se lleva alguna. Con una poda ligera, la pérdida es pequeña. Con una fuerte, no.
Cómo encaja con el resto del jardín está en cuándo podar en la Costa del Sol.
El de cuatro estaciones nunca está «limpio»
En los viveros es muy habitual el limonero llamado «cuatro estaciones», que suele corresponder a la variedad Eureka. Es de las que más veces florecen al año, así que casi siempre tiene a la vez flor, limón pequeño y limón hecho.

Flor, capullos y un limón maduro en la misma rama. En el limonero de cuatro estaciones es lo normal, y por eso no hay un momento sin nada que perder al podar.
Con este árbol no hay un momento en el que la poda no se lleve nada. La respuesta es la misma: de febrero a abril, después de recoger lo que esté maduro, y con cortes pocos y pequeños. Se pierde alguna flor, y el árbol la repone en la siguiente floración.
Lo que se quita en cualquier mes: los chupones
Hay una excepción al calendario, y es lo que más trabajo da en un limonero: los chupones. Se quitan cuando salen, en el mes que sea, y mejor pequeños, a mano, que es como menos daño se hace.
Qué se quita de un limonero, y cuándo
Un limonero injertado. Por encima del injerto, que se ve como un cambio en la corteza o en el grosor del tronco, está la variedad que da los limones. Por debajo, el patrón: otra planta, la que pone las raíces.
Lo que se quita siempre. El brote que sale por debajo del injerto es del patrón: echa espinas, da fruta que no se come y, si se deja, acaba quitándole sitio al limonero. Y el chupón vertical, con espinas y mucho vigor, que solo da fruta en la punta. Mejor quitarlos pequeños, a mano.
La poda de verdad: poca, y de febrero a abril. Lo seco, lo que se cruza y lo que roza la fruta. La falda baja se deja: ahí suele estar la mejor fruta, y una vez quitada cuesta mucho que vuelva.
- Los que salen por debajo del injerto no son del limonero: son del patrón, la otra planta sobre la que se injertó. El injerto se reconoce en el tronco por un cambio en la corteza o en el grosor. Si las hojas del brote tienen tres folíolos, seguro que es del patrón; si no, lo que manda es dónde nace. Dejado crecer, echa espinas, da fruta que no se come y acaba quitándole sitio a la copa buena. Se corta a ras de su arranque, sin dejar tocón.
- Los chupones verticales que salen de las ramas gruesas y suben por encima de la copa. En el limonero son muy vigorosos y con espinas, solo dan fruta en la punta, y con el peso y el viento se parten. Fuera, salvo que haga falta uno para rellenar un hueco de la copa.
Lo que no hay que hacer
- Quitarle la falda. Las ramas bajas que llegan casi al suelo se suelen cortar para que el árbol «quede limpio». Es justo ahí donde suele estar la mejor fruta, protegida del sol y del viento, y una vez quitada cuesta mucho que vuelva. Solo se levanta lo que estorba para regar o para llegar al tronco.
- Podarlo «a bola» todos los años, como un seto. Una poda fuerte hace brotar muchos chupones, que es lo que luego hay que quitar.
- Dejar el tronco al sol. Si una poda deja al descubierto el tronco o una rama gruesa, se pinta de blanco con pintura al agua rebajada o con cal, para que no se queme.
- Taparle las heridas. Un corte limpio, sin dejar tocón y respetando el abultamiento de la base de la rama, cierra solo. No hace falta pasta.
Y si lo que te preocupa del limonero no es la poda sino las hojas, el amarillo con nervios verdes tiene su propia explicación en hojas amarillas en el limonero. Lo de los limones que se abren en el árbol, en por qué se rajan las naranjas y los limones.
En resumen
El limonero se poda poco y de febrero a abril: lo seco, lo que se cruza, lo que roza la fruta, y aclarar el centro solo si dentro no hay limones. En verano no, porque el sol quema la corteza que queda al descubierto; en invierno, poco, donde hiela.
Los chupones, en cambio, en cualquier mes: los de debajo del injerto porque son otra planta, y los verticales porque no dan fruta más que en la punta. Y la falda se deja, que ahí está muchas veces el mejor limón.