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Blog · Olivos y frutales

El repilo del olivo se juega ahora, con las primeras lluvias

La mancha sale en primavera, así que todo el mundo mira en primavera. Pero el repilo entra con las primeras lluvias de otoño, y el olivo de jardín de esta costa se lo pone fácil.

Sergio DomínguezPor Sergio Domínguez7 min de lectura

Con las primeras lluvias de otoño empieza la temporada del repilo, el hongo que llena de manchas redondas la hoja del olivo y lo va dejando pelado por abajo. Casi nadie lo nota ahora. Se nota en primavera, cuando las hojas se ponen amarillas y el suelo bajo el árbol se llena de hojas caídas.

Y ese desfase es todo el problema. Lo que se ve en primavera se infectó en otoño. Quien espera a ver la mancha para hacer algo llega con meses de retraso.

Cómo se reconoce

La señal es una mancha redonda en la cara de arriba de la hoja, oscura, muchas veces rodeada de un cerco amarillento. Por eso en el campo lo llaman también «ojo de pavo real». Alrededor de la mancha la hoja amarillea, y al final se cae.

Visto de lejos, el árbol se pela de abajo arriba y de dentro afuera: las ramas bajas y el interior de la copa se quedan con poca hoja, mientras la parte de arriba y de fuera sigue verde. Es justo la parte que más tarda en secarse después de mojarse, y no es casualidad.

Si la hoja amarillea sin mancha, o si lo que tiene es un polvillo gris por la cara de abajo, es otra cosa. Lo segundo es el llamado repilo plomizo, que es otro hongo. Y si el árbol tiene además bultos en las ramas, eso tampoco es repilo: hay que verlo.

Por qué se juega en otoño

El hongo pasa el verano en las hojas que tienen la mancha del año anterior y siguen en el árbol. El calor lo para, no lo mata. Cuando vuelve la lluvia, el agua salpica sus esporas a las hojas nuevas, y si la hoja se queda mojada el tiempo suficiente con temperaturas suaves, el hongo entra. Otoño y primavera son sus dos temporadas.

Lo que no se espera nadie es lo que pasa después. Durante semanas, a veces meses, la hoja infectada es igual que una sana.

La misma rama, de otoño a primavera

Otoño. Llueve, la hoja se queda mojada horas y la lluvia salpica esporas desde las hojas que tienen la mancha del año pasado. Con eso basta para que el hongo entre en las nuevas.

Invierno. La hoja infectada es igual que las sanas. El hongo está dentro y va creciendo, pero durante semanas, a veces meses, no se ve nada.

Primavera. Sale la mancha, la hoja amarillea y cae. Cuando se ve, esa hoja ya estaba perdida: se infectó con las lluvias de otoño.

De ahí sale la única regla que importa: contra el repilo se protege la hoja antes de que se moje, no después de que salga la mancha. Una hoja con la mancha ya hecha no se cura. Todo lo que funciona es preventivo, y por eso se decide ahora.

Por qué el olivo de jardín de aquí lo tiene más fácil

El olivo es un árbol de secano. En el campo está espaciado, a pleno sol y nadie le moja la copa: después de una lluvia, se seca rápido. El olivo de jardín de esta costa vive al revés, y casi todo lo que le hacemos alarga las horas de hoja mojada, que es lo único que el hongo necesita.

  • Está en medio del césped. El aspersor del césped le moja la parte baja de la copa en cada riego, que es justo por donde empieza a pelarse.
  • Se poda cerrado para que dé sombra. Una copa densa es fresca debajo, y por dentro tarda mucho más en secarse.
  • Está pegado a un seto o a una tapia, sin corriente de aire que lo seque.
  • Y está cerca del mar. Noches húmedas, rocío de madrugada e inviernos suaves que no frenan al hongo como lo frenaría el frío.
Un olivo de copa densa y redonda plantado en medio de un césped, con dos sillas debajo a la sombra, un seto alto detrás y un ciprés pegado a la derecha.

El olivo de jardín de libro: en medio del césped, con la copa cerrada para dar sombra y encajonado entre el seto y el ciprés. Es el sitio más agradable del jardín para sentarse y el más cómodo para el repilo: después de cada riego y de cada lluvia, esa copa tarda en secarse.

En el olivar del valle, hacia Alhaurín y Coín, el repilo también existe, pero el árbol no tiene un aspersor debajo. La diferencia no es de variedad ni de cuidados. Es de sitio.

Qué hacer ahora, sin productos

Hay tres cosas que dependen de ti y que funcionan todos los años, haya tratamiento o no:

  • Que el riego no moje la copa. Si el aspersor del césped alcanza las ramas bajas, se cambia el emisor o su giro. Y el riego, de madrugada, para que el sol seque lo que se moje; no por la noche. Lo explicamos al hablar de cuánto y cuándo regar en verano: el follaje mojado toda la noche es una invitación a los hongos.
  • Mirar cuánto tiene. Si hoy hay hojas con la mancha en la parte baja y por dentro, el árbol tiene de dónde infectarse este otoño. Si no se ve ninguna, el riesgo es mucho menor.
  • Airear la copa en la poda. Quitar las ramas que cierran el interior y levantar un poco las que casi tocan el césped, que son las que más tiempo pasan mojadas. Esa poda se hace a finales de invierno, no ahora, pero conviene decidirla viendo el árbol este otoño.

Si tu olivo da aceituna, hay un motivo más: perder hoja en primavera se nota en la flor y en la cosecha. Y se suma a la vecería, el año sí y el año no del olivo, que ya bastante balancín tiene.

Y el tratamiento

Existe, es preventivo y se hace antes de los periodos de lluvia, no cuando aparece la mancha. Qué producto, a qué dosis y quién lo aplica no lo vamos a decir aquí: tiene que estar autorizado para olivo, se aplica como diga su etiqueta y, fuera de lo que se vende para uso doméstico, lo aplica quien tenga el carné de aplicador que corresponda.

Una pista para no pagar de más: si alguien te ofrece tratar en primavera porque es cuando se ven las manchas, pregunta qué quiere proteger. Las hojas manchadas ya no se salvan. Lo que se protege en primavera son las hojas nuevas, y eso tiene sentido. Tratar para «curar» lo que ya se ve, no.

La poda que airea la copa sin quitarle al olivo lo que es, sea de adorno o de fruto, está en la página de poda de olivos y frutales.

El resumen

El repilo entra en otoño, con la lluvia y la hoja mojada, y no se ve hasta la primavera. Cuando aparece la mancha, esa hoja ya estaba perdida. Por eso todo lo que funciona es de antes.

Aquí el olivo de jardín se lo pone fácil: césped, aspersor, copa cerrada y un seto al lado. Lo más barato es lo que depende de ti: que el riego no le moje la copa, mirar ahora si tiene hojas manchadas y abrirle la copa en la poda de invierno.

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