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Blog · Setos y topiaria

Seto seco después del verano: el dibujo dice qué le ha pasado

Al final del verano muchos setos salen con calvas marrones y la primera idea es una plaga. Casi nunca lo es: por dónde se ha secado dice lo que ha pasado, y cada dibujo tiene un arreglo distinto, o ninguno.

Sergio DomínguezPor Sergio Domínguez7 min de lectura

Al final del verano muchos setos salen con calvas marrones. La primera idea casi siempre es una plaga, y la segunda, buscar un producto que la pare.

Casi nunca es eso. Por dónde se ha secado el seto dice qué le ha pasado, y cada dibujo tiene un arreglo distinto, o ninguno. Antes de comprar nada, conviene mirarlo con calma.

Primero, lo que es normal

Si tu seto es de ciprés o de tuya y al abrirlo con la mano ves que por dentro está marrón pero la capa de fuera sigue verde, no pasa nada. Las coníferas sueltan cada año la hoja vieja del interior, la que ya no recibe luz, y lo hacen justo ahora, entre el final del verano y el otoño.

Eso no se arregla regando más ni cortando. Se deja. Lo que hay que mirar es la capa de fuera.

Una planta seca en mitad de la fila

Es el caso más común y el que peor se lee. Una planta entera marrón con las de los dos lados verdes. Parece algo que ha entrado en esa planta y va a pasar a las vecinas.

Aquí casi siempre es agua. De mayo a octubre no llueve, y el seto vive del goteo: cada planta tiene su gotero al pie y bebe solo de él. Si uno se atasca —cal, tierra, una raíz que se mete, alguien que lo pisó—, esa planta se queda sin agua todo el verano, y la de al lado, a un palmo, sigue con la suya. Donde llueve en verano, la lluvia taparía el fallo. Aquí no hay nada que lo tape.

El mismo seto, de la primavera al final del verano

Primavera. El seto va sobre una línea de goteo, con un gotero al pie de cada planta. Cada una bebe del suyo, y la tierra de debajo está húmeda.

Verano. Un gotero se atasca. Su mancha de humedad se va secando y, como aquí no llueve en todo el verano, a esa planta no le llega agua de ningún otro sitio. Las de al lado siguen con la suya.

Final del verano. Una planta seca entre dos verdes. Parece algo que va a saltar a las vecinas, y no lo es: a un palmo, ellas tienen agua. Lo que hay que mirar es el gotero.

Comprobarlo es fácil. Enciende ese sector del riego y recorre la línea mirando cada gotero: el de la planta seca no gotea, o gotea poco, y la tierra de debajo está seca cuando la de al lado está húmeda. Mira también el final de la línea: en una fila larga, las últimas plantas son las que reciben menos.

El gotero se limpia o se cambia y la línea se revisa entera, porque si uno se ha atascado, los demás van por el mismo camino. Una revisión del riego automático al final del verano es lo que evita la planta del año que viene.

Un tramo entero, o varias seguidas

Si son varias plantas seguidas, lo normal es que el agua no llegue a ese tramo: una rotura o una fuga en la línea antes de llegar, o un sector que no se abre. Otra vez, se ve encendiendo el riego.

El caso contrario también existe, y engaña porque la planta parece igual de seca. Mete la mano o una pala en la tierra. Si está empapada y la planta seca, sobra agua: una fuga debajo, un punto bajo donde se encharca o un riego demasiado largo. La raíz se ha ahogado, y a la planta no le llega agua aunque la tenga alrededor.

Ramas sueltas secas, repartidas por el seto

Si en vez de plantas enteras lo que hay son ramas sueltas que se han secado de golpe, repartidas por aquí y por allí, la cosa cambia. En el ciprés, una rama que se seca entera con resina en la corteza apunta a un hongo que hace chancros en la madera.

Lo que se hace es a mano: cortar la rama por debajo de lo seco, limpiar la herramienta entre corte y corte, y sacar los restos del jardín. Si el problema sigue avanzando en una planta, esa planta acaba teniendo que salir, para que no siga repartiéndolo.

Marrón por fuera, o por abajo

Si lo marrón está en una sola cara, la que da al sol de la tarde, al viento o al mar, es quemadura: calor, terral o sal. En la primera línea de playa la cara que mira al mar lo sufre cada año. Si solo se han quemado las puntas, vuelve a verdear con el siguiente brote.

Y si ese marrón apareció justo después de un recorte en pleno verano, es eso: el recorte deja miles de cortes frescos al sol. Por eso aquí los recortes se dejan para cuando el calor afloja.

Si lo marrón está abajo, del lado de la acera, a la altura de un perro, y sobre todo en las esquinas y junto a las entradas, es orina. No es una broma: en un seto de linde con la calle es de lo más habitual, y la planta que lo recibe cada día acaba secándose por la base.

Fila de tuyas junto a un paseo adoquinado: las plantas están verdes arriba y marrones abajo, del lado del paseo, y al fondo una de ellas está seca entera entre otras verdes.

Dos dibujos en la misma fila. Marrón abajo y del lado del paso, con la parte de arriba y la de atrás verdes: eso apunta a algo que llega desde el suelo del paseo, no a una enfermedad. Y al fondo, una planta seca entera entre verdes, que es lo primero que hay que mirar en el riego.

Qué tiene arreglo y qué no

Todo depende de qué es tu seto. El ciprés, la tuya y las demás coníferas no rebrotan de la parte seca: lo que se ha quedado marrón entero se queda así. Si es una planta, se sustituye. Si son las puntas, vuelven.

Los de hoja ancha sí rebrotan: pitósporo, eleagno, durillo, laurel. Se corta lo seco y, arreglada la causa, la planta vuelve a cerrar el hueco. Cómo distinguirlos con la mano, abriendo el seto, está en por qué el seto se pela por abajo.

Si toca sustituir, el momento es ahora: el otoño es cuando se planta aquí, con todo el invierno por delante para que la planta nueva arraigue antes de su primer verano. Y si hay que reponer varias, puede ser buen momento para plantearse la especie. Lo contamos en qué seto plantar en la Costa del Sol.

El resto del trabajo de un seto —recortes, reducciones y qué hacer con uno que se ha comido el paso— está en la página de poda de setos y arbustos.

El resumen

Un seto seco después del verano casi nunca tiene una plaga. Marrón por dentro y verde por fuera, en una conífera, es normal. Una planta seca entre dos verdes, aquí, es casi siempre su gotero. Un tramo, el agua que no llega o la que sobra. Una cara, sol, terral o sal. Abajo y del lado de la acera, perros.

Antes de comprar un producto, enciende el riego y mira los goteros. Es lo más barato, y lo que más veces lo explica.

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