Blog · Diseño de jardín mediterráneo
Jardín sin césped: qué poner en su lugar y cómo se porta en agosto
Quitar el césped es la reforma que más trabajo quita de un jardín aquí, pero se puede cambiar por algo peor en julio. Dónde dejarlo, qué poner en el resto y lo que se calienta, se encharca o vuelve a salir.
Por Sergio Domínguez7 min de lecturaEn este clima el césped es lo más caro de mantener que puede tener un jardín: la planta que más agua pide, la que más siegas necesita y la primera que se queja. Quitarlo es la reforma que más trabajo ahorra.
El riesgo es cambiarlo por algo peor en julio: una explanada de grava que arde, tierra desnuda que se llena de polvo y de hierba, o un césped que vuelve a salir entre las piedras. Lo que se pone en su lugar se juzga en agosto, no el día que se termina la obra.
Primero, mira dónde se pisa
Antes de decidir qué se quita, hay que ver qué se usa. Durante una semana normal, fíjate por dónde se camina, dónde se sientan y dónde juegan los niños o el perro. Casi siempre son unas pocas franjas: de la terraza a la piscina, de la casa a la puerta, un rincón de juego. Lo demás se mira, pero no se pisa.
El mismo jardín, visto desde arriba
Un jardín de césped entero. Todo se riega y se siega igual, aunque buena parte no se pise en todo el año.
Lo que se pisa de verdad. De la terraza a la piscina, de la terraza a la puerta y el rincón donde se juega. Lo demás se mira, pero no se pisa.
Césped solo ahí. Se deja donde se usa, y el resto pasa a plantas de aquí con acolchado, que no se siegan y beben mucho menos.
La solución que mejor funciona aquí no suele ser quitar todo el césped, sino dejarlo solo donde se usa. Lo que se pisa necesita algo que aguante el pisoteo y que no queme los pies descalzos, y para eso el césped sigue siendo de lo mejor. Lo que no se pisa no tiene por qué ser césped.
Qué poner en el resto
Plantas de aquí, con acolchado. Es lo que más agua y trabajo quita. Arbustos y matas que aguantan el verano con poco riego, agrupados por lo que beben, y entre ellas una capa de corteza o de grava que tapa la tierra, guarda la humedad y frena la hierba. No se siega, y una vez arraigado se riega mucho menos que un césped. Cuáles funcionan está en qué plantar para no estar regando todo el verano.

Arriates sin una brizna de césped junto a un paseo de costa: adelfas en flor, agaves y palmeras sobre tierra seca. Es lo que aguanta aquí con poca agua. En un jardín, con acolchado debajo, queda más cuidado y pide menos todavía.
Lippia, si algo se pisa de vez en cuando. Es un tapizante que se usa mucho en el sur en lugar del césped, en zonas de poco paso: cubre el suelo, pide poco riego y se puede pisar sin que se resienta. Tiene dos cosas que conviene saber antes. Florece y atrae a las abejas, así que no es para ir descalzo en verano. Y en lo más frío del invierno se queda parda, como las de verano.
Grava, con cabeza. No se riega y es barata, pero al sol acumula calor, y la blanca, además, deslumbra y lo devuelve hacia la fachada. Funciona en caminos y entre plantas que la vayan tapando, no como una explanada a pleno sol junto a la casa. Y la malla antihierbas de debajo no es para siempre: con los años se le acumula tierra encima y la hierba nace sobre ella.
Pavimento o tarima donde se va a poner la mesa y las sillas. Sirve, pero el agua de lluvia que caía sobre el césped tiene que ir ahora a algún sitio. Lo contamos en pavimentar el jardín y el agua.
Césped artificial. Resuelve el verde sin riego, pero al sol de agosto se calienta mucho más que uno natural, y también pide su mantenimiento. Está en por qué el césped artificial se calienta.
Lo normal es combinar: césped en lo que se pisa, plantas con acolchado en los bordes y los taludes, grava en los pasos y una tarima donde va la mesa. Cada parte se riega con su propio sector y con lo que de verdad necesita, que es donde está el ahorro.
Lo que no se hace
- Quitar el césped y dejar la tierra desnuda. En verano es polvo, con la primera lluvia es barro, y en un mes está llena de hierba.
- Echar grava encima de un kikuyu o una bermuda. Las dos corren por tallos rastreros que rebrotan durante años, y atraviesan la grava y la malla. Hay que sacarlas enteras, con sus raíces, antes de poner nada.
- Plantar lo nuevo en el sector de riego del césped. Lo que sustituye al césped bebe mucho menos, y si comparte riego con él, o se ahoga o el césped que queda se seca. Por qué, en agrupar las plantas por lo que beben.
Cuándo hacerlo
Ahora. El otoño es cuando se planta aquí: lo nuevo tiene todo el invierno para arraigar antes de su primer verano, que es el que decide si sale bien. Por qué el calendario de aquí va al revés está en cuándo plantar en la Costa del Sol.
Para quitar el césped no hace falta ningún producto: se levanta con pala o con una cortadora de tepe, sacando las raíces y con un margen alrededor de la zona, y en primavera se repasa por si rebrota algún tallo rastrero que se quedó dentro. Es más trabajo el primer día y ahorra años de arrancar hierba entre las piedras.
Y si lo que tienes es un rincón de sombra donde el césped nunca ha querido salir, no hace falta pelearse más: ahí lo sensato es plantar otra cosa. Qué césped aguanta dónde está en qué césped poner en la Costa del Sol.
El resumen
Antes de quitar el césped, mira dónde se pisa y déjalo solo ahí. En el resto, plantas de aquí con acolchado, lippia donde se pisa de vez en cuando, grava en caminos y entre plantas, y pavimento donde va la mesa.
Lo que no se hace es dejar tierra desnuda, echar grava sobre un kikuyu vivo o regarlo todo con el mismo sector. Y se hace en otoño, para que lo nuevo llegue arraigado a su primer agosto.