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Blog · Diseño de jardín mediterráneo

Xerojardinería: un jardín que pierde poco si un año no se puede regar

No es un jardín de piedras con cactus: es uno que vive casi solo con la lluvia y deja el riego para un trozo pequeño. Aquí se vio en 2023, cuando se prohibió regar jardines con agua potable.

Sergio DomínguezPor Sergio Domínguez5 min de lectura

«Xerojardinería» suena a jardín de piedras con cuatro cactus, y por eso hay quien no quiere ni oír hablar de ella. No es eso. Es un jardín pensado para vivir casi solo con la lluvia de aquí, que deja el riego para un trozo pequeño y elegido.

En esta costa la diferencia no es de gusto. Se ve el año en que no se puede regar.

De dónde sale la palabra

La inventó en 1981 Denver Water, la compañía de aguas de Denver, juntando «landscape», paisaje, con la palabra griega «xeros», seco. Aquí se tradujo como xerojardinería, y los dos nombres dicen lo mismo: jardinería pensada para un clima seco.

Las guías de extensión agraria de Estados Unidos la resumen en siete principios, que son los que se siguen usando. Y la de la Universidad Estatal de Nuevo México deja claro lo que no es: ni un paisaje seco y pelado, ni un jardín sin mantenimiento.

La prueba de aquí: noviembre de 2023

El 8 de noviembre de 2023, con el decreto de escasez muy grave de la Junta de Andalucía, los once municipios de la Mancomunidad de la Costa del Sol Occidental acordaron prohibir el uso de agua potable para regar campos de golf, jardines y parques, públicos y privados.

Para un jardín regado con agua de la red, eso es quedarse con la lluvia, y en un año de sequía la lluvia es justo lo que falta. Tampoco era la primera vez: un decreto de sequía de 2005 no se levantó en Málaga hasta febrero de 2009.

Ahí se ve qué es cada jardín. Lo que dependía del riego —el césped, las plantas de mucha sed, lo que se plantó esa primavera— es lo que se pierde. Lo adaptado y ya arraigado aguanta. Un xerojardín es el que, si un año no se puede regar, pierde poco.

Qué queda de un jardín cuando no se puede regar

Con riego. Los dos están verdes. El de la izquierda es casi todo césped, con un arriate de plantas de mucha sed; el de la derecha tiene el césped solo junto a la terraza, y el resto, plantas de secano con acolchado.

Sin agua para regar. Un año de sequía en el que no se puede regar con agua de la red, como pasó aquí en 2023. Lo único que les llega ya es la lluvia, y es poca.

Al final del verano. En el de la izquierda se ha secado casi todo, porque casi todo dependía del riego. En el de la derecha, solo el trozo de césped: las plantas de secano, ya arraigadas, aguantan.

Los siete principios, aplicados aquí

Son los mismos en Denver que en Marbella. Lo que cambia es dónde aprieta cada uno.

1. Planificar por zonas de sed. El jardín se divide según lo que bebe cada parte. La guía de Nuevo México llama «oasis» a la zona que más agua gasta, y la pone donde más tiempo se pasa: junto a la terraza, no al fondo de la parcela. Cómo se reparte, en agrupar las plantas por lo que beben.

2. Mirar el suelo antes de elegir. Las plantas de secano mueren más por exceso de agua que por falta, así que lo primero es que la tierra drene. Una que se encharca en invierno puede matarlas, aunque en verano no se rieguen.

3. Césped solo donde se pisa. No hace falta quitarlo entero: la misma guía dice que el césped tiene su sitio, también en un xerojardín. Lo que sobra es el césped de relleno. Dónde dejarlo y qué poner en el resto, en jardín sin césped.

4. Plantas de aquí. Romero, lavanda, mirto, adelfa, olivo, algarrobo, plumbago: las que pasan el verano de esta costa con muy poco riego, o ninguno, una vez arraigadas. Cómo reconocerlas en el vivero, en qué plantar para no estar regando todo el verano.

5. Riego eficiente. Goteo a la raíz de cada planta en vez de aspersión, y cada zona de sed en su propio sector, con su programa. Si la parcela está en cuesta, mira goteros autocompensantes.

Un arriate visto desde arriba, a medio acabar: las tuberías de goteo dan la vuelta a cada planta y la corteza cubre la mitad del suelo. En el resto todavía se ve la malla negra de debajo.

Un arriate a medio acabar. El goteo rodea cada planta y la corteza lo va tapando: el agua llega a la raíz y no se queda al sol.

6. Acolchado. Corteza o grava sobre la tierra. La guía de Nuevo México le da tres trabajos: reduce la evaporación y la erosión, y suaviza la temperatura del suelo. Lo que cambia en verano, en cuánto regar el jardín en verano.

7. Mantenimiento adecuado. Menos, no ninguno: podar, quitar hierba, revisar los goteros y, sobre todo, ir bajando el riego a medida que las plantas arraigan. Un xerojardín regado siempre como el primer año ahorra poco.

Lo que no es

No es un jardín de grava. La grava no se riega, pero al sol acumula calor, y la blanca, además, deslumbra. En un xerojardín cubre la tierra entre las plantas, que con los años la van tapando; no las sustituye.

No es no regar nunca. Lo recién plantado necesita riego el primer verano, aunque sea de lo más duro del vivero, y luego cada vez menos. Por eso, en un año sin riego, lo primero que se pierde es lo que se acababa de plantar.

No es un jardín sin mantenimiento. Pide menos horas, y menos todavía en verano, que es justo cuando un jardín de césped pide más.

Cuándo empezar

En otoño. Lo que se planta ahora tiene el invierno, con su lluvia, para arraigar antes de su primer verano, que es el que decide. Por qué aquí el calendario va al revés, en por qué aquí se planta en otoño.

Y no hace falta hacerlo todo de una vez. Se puede empezar por lo que más agua gasta en cada jardín, que casi siempre es lo mismo: el césped que no se pisa y los macizos donde beben juntas plantas que piden cosas distintas.

Si prefieres que lo diseñemos nosotros, está en paisajismo y diseño de jardines.

En resumen

La xerojardinería no es un estilo ni un jardín de piedras. Es un jardín en el que casi todo vive con la lluvia de aquí y el riego queda para un trozo pequeño, elegido y cerca de casa.

Aquí tiene una prueba concreta: el año en que no se puede regar. Se diseña por zonas de sed, con el césped solo donde se pisa, plantas de aquí, goteo, acolchado y un riego que baja con los años. Y se empieza en otoño.

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